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Tendencias: La banca en 2026 se enfocará en una infraestructura operativa real

La industria financiera latinoamericana cierra el ciclo de experimentación con inteligencia artificial para entrar en una fase de implementación a escala, donde la IA agéntica, los pagos en tiempo real y la orquestación unificada redefinen tanto la operación como la arquitectura tecnológica de las instituciones.

El sector financiero en América Latina se prepara para un cambio de paradigma en 2026. Tras años de pruebas piloto y proyectos experimentales, la industria bancaria está lista para que la inteligencia artificial demuestre su valor real, medible y sostenible para impulsar una transformación operativa que afecta cada dimensión del negocio financiero.

Así lo señala el “Reporte de Contributors 2026” de Fintech Americas, que reúne el análisis de 88 líderes de la banca en América Latina, quienes concuerdan en que este será el año de la implementación real y la generación de valor tangible con la IA, que dejará de ser un término de marketing para convertirse en infraestructura operativa esencial.

Cristian Sánchez, vicepresidente de ventas para Latinoamérica en la empresa de software bancario Temenos, articula este cambio: "El 2026 será un punto de inflexión para la industria financiera en Latinoamérica. La inteligencia artificial se consolidará como un copiloto estratégico de la banca, mientras que enfoques como Open Finance 2.0 abrirán el camino hacia ecosistemas más colaborativos, eficientes y seguros".

Esta evolución significa que las empresas financieras dejarán de lanzar pruebas de concepto para alcanzar, por fin, la producción completa de soluciones con un impacto medible en resultados de negocio, y pasarán a concentrarse en "cómo" integrar la IA en el núcleo de sus estrategias empresariales.

"La IA demostró su valor en 2025 y se convertirá en una parte esencial de las operaciones diarias en 2026. La revisión de documentos, la clasificación, el enrutamiento de casos y el apoyo a la investigación se están integrando dentro del flujo de trabajo, en lugar de permanecer en silos experimentales", identifica Alejandro Rodríguez, ejecutivo de Cuentas de Servicios Financieros en Appian, plataforma como servicio para construir software empresarial.

Pero se requiere gobernanza y transparencia. La IA debe estar integrada directamente en el proceso, con capacidad de auditoría y controles en los que ejecutivos y reguladores puedan confiar. Los procesos con gran volumen de documentos experimentarán una mejora significativa a medida que tecnologías específicas vinculen cada paso de extracción y clasificación con el trabajo real que se está realizando. "El mensaje para 2026 es sencillo: la IA genera valor cuando forma parte del proceso, no cuando está al margen de él", aseguró Rodríguez.

La era de la IA agéntica y la hiperpersonalización

Un salto tecnológico significativo será la implementación de la IA agéntica, es decir, sistemas autónomos capaces de ejecutar transacciones, tomar decisiones y actuar en tiempo real para optimizar procesos complejos. Este tipo de agentes también permite anticipar necesidades y operar de manera autónoma, mediando transacciones en nombre de consumidores o comerciantes.

Cristian Sánchez, de Temenos, enfatiza que, si bien "la inteligencia artificial seguirá dominando la agenda global de pagos, no se trata solo de una moda: la IA realmente está redefiniendo todo el ciclo del pago, desde cómo se origina y procesa hasta cómo se asegura y se convierte en una experiencia más inteligente para el usuario".

El reporte de Fintech Americas señala que se espera que la IA habilite dejar atrás la segmentación genérica y reemplazarla por una hiperpersonalización predictiva. En lugar de que los bancos empujen productos, ofrecerán opciones tan relevantes que los clientes efectivamente se "autosegmentarán" basándose en sus necesidades específicas.

Asimismo, aparecerá el concepto de "Read My Mind Payments", en el cual la IA predictiva anticipa las necesidades del usuario, haciendo el proceso de pago fluido y casi invisible en la vida cotidiana. Los pagos ya no son vistos como un servicio, sino como la infraestructura básica para finanzas embebidas y flujos transfronterizos.

Orquestación de sistemas e inteligencia aumentada

Appian también prevé, en 2026, que las instituciones financieras aceleren el avance hacia capas de orquestación unificadas que conecten núcleos heredados, IA operacionalizada, vías de activos digitales y datos de terceros. "Este cambio proporcionará a las empresas un modelo operativo único que abarque todo el ciclo de vida del cliente. La gestión del ciclo de vida del cliente se convertirá en el pilar de la modernización", describe Alejandro Rodríguez de Appian.

“Las empresas buscan una sola experiencia para los clientes y un único sistema operativo para los empleados en todos los productos, cuentas y líneas de negocio”, afirma. Esto también aplicará a los sistemas antifraude y antilavado de dinero. Según el ejecutivo, las instituciones continuarán consolidando la incorporación, KYC (Know your customer), AML (Anti-Money Laundering), la prestación de servicios y la desvinculación en un proceso unificado que respalde tanto la gestión de riesgos como la generación de ingresos.

Al adoptar la IA como un copiloto en la toma de decisiones en tiempo real, la banca podrá aprovechar un modelo de "inteligencia aumentada", estableciendo un entorno de colaboración humano-máquina que permitirá realizar modelados de riesgo más precisos, establecer precios de forma dinámica y obtener un conocimiento profundo del cliente para elevar la calidad de su experiencia.

El acceso a la gestión patrimonial también se transformará. La analítica avanzada y la IA permitirán ofrecer portafolios altamente personalizados, y democratizar el acceso a servicios de inversión antes reservados a segmentos exclusivos. La gestión de la riqueza será más accesible, dinámica y predictiva, con bancos acompañando a sus clientes con asesorías basadas en datos y decisiones más informadas.

Plataformas no bancarias y Open Finance 2.0

Una de las predicciones de Temenos es que los servicios financieros se integrarán cada vez más en plataformas no bancarias, lo que impulsará el modelo de banca como servicio (Banking-as-a-Service o BaaS) como estándar en América Latina. "La frontera entre lo bancario y lo no bancario se diluirá. Las fintechs, los comercios y las plataformas digitales se convertirán en puntos de acceso a servicios financieros, generando nuevas oportunidades de inclusión y crecimiento para la industria", explica Cristian Sánchez, de Temenos.

La banca abierta evolucionará hacia ecosistemas de datos compartidos en tiempo real, donde las instituciones orquestarán servicios financieros hiperpersonalizados con base en analítica predictiva para empoderar al consumidor. "Las instituciones financieras que mantengan una arquitectura flexible y apuesten por tecnologías emergentes no solo ganarán en eficiencia y seguridad, sino que además ofrecerán experiencias financieras más humanas, personalizadas y sostenibles", señala Sánchez.

Además, los expertos comentan que la tecnología actual, que incluye scoring alternativo y dinero móvil, permite finalmente abordar de forma rentable el mercado no bancarizado en la región, convirtiendo la inclusión financiera en una oportunidad de negocio real y no solo en un objetivo de responsabilidad social.

El avance de los activos digitales

Alejandro Rodriguez, de Appian, explica que los libros de contabilidad digitales seguirán creciendo, y los bancos enfrentarán cada vez más presión para operar en sistemas tradicionales y ecosistemas digitales emergentes. “Los clientes esperan mover valor de forma instantánea y segura, independientemente de la tecnología subyacente”, subraya.

Así, los activos tokenizados crearán nuevas responsabilidades operativas, incluidas la conciliación en múltiples sistemas, la valoración, el tratamiento fiscal y la supervisión de liquidación en tiempo real.

Sin embargo, aunque su uso en pagos aún está más asociado a tarjetas, y hace falta mayor penetración y conocimiento, las stablecoins representan una vía para enfrentar la fluctuación de las monedas locales en la región y pueden convertirse en la base de la nueva economía digital, permitiendo transferencias instantáneas y eficientes, especialmente en remesas y pagos B2B.

En América Latina, Towerbank ya permite a sus clientes conectar ambos mundos, y en Estados Unidos existe la petición de NASDAQ para tokenizar su mercado. Rodríguez considera que regulaciones como la Ley GENIUS de EE. UU. y las normas europeas de stablecoins acelerarán la adopción institucional de las criptomonedas. “Las instituciones seguirán construyendo estos modelos operativos mientras las normas continúen definiéndose, diseñando y perfeccionando el marco en tiempo real”, afirma.

Los pagos inmediatos mejoran la experiencia, pero abren riesgos

Con la interoperabilidad entre los sistemas de pago, los países avanzan hacia los pagos inmediatos que puedan comunicarse entre sí, lo cual traerá beneficios directos al consumidor y aumentará la eficiencia empresarial. Sin embargo, los pagos en tiempo real también remodelan el perfil de riesgo en la industria financiera. Un movimiento más rápido de fondos reduce la ventana para la detección de fraudes y la toma de decisiones, y los controles heredados pueden tener dificultades para seguir el ritmo.

Frente a esto, Latinia, compañía de software especializada en comunicaciones en tiempo real para el sector financiero, propone pasar de un modelo “invisible” de frictionless, centrado en eliminar cualquier obstáculo en la experiencia del cliente, a un enfoque smart frictionless, que aporte “un pequeño punto de fricción” por medio de una notificación oportuna para reforzar seguridad y confianza. “El desafío estará en combinar el tiempo real con la protección del cliente del banco, haciendo que cada interacción digital, gracias a una simple notificación refuerce la percepción de seguridad del usuario sin afectar su comodidad”, considera Oriol Ros, cofundador de Latinia.

Alejandro Rodríguez de Appian advierte que adaptarse es fundamental: "Para competir, las empresas necesitarán procesos flexibles de extremo a extremo que puedan adaptarse a nuevos riesgos, a medida que surjan. Las operaciones en tiempo real obligarán a las instituciones a modernizarse a lo largo del ciclo de vida del cliente y a fortalecer los vínculos entre la oficina de atención al cliente, la oficina intermedia y la oficina de operaciones".

Seguridad predictiva y defensa proactiva

El avance de la IA, ahora del lado criminal, convierte a la prevención del fraude y la resiliencia digital en prioridades estratégicas. Las instituciones financieras no solo buscarán responder ante incidentes, sino anticiparse a ellos. La resiliencia tecnológica y la ciberseguridad serán la base de la confianza digital del futuro.

A medida que el fraude se industrializa mediante el uso de IA generativa, las instituciones financieras trasladarán sus defensas hacia modelos predictivos y proactivos. El crimen financiero seguirá ganando sofisticación en 2026, con redes de fraude operando a nivel global, estructuras de clientes más complejas y actividad transfronteriza en rápido aumento.

Por tanto, la IA será utilizada para detectar anomalías en tiempo real, identificando identidades sintéticas, deepfakes y patrones fraudulentos en el momento en que ocurren. Además, la biometría conductual verificará identidades basándose en el comportamiento continuo del usuario en lugar de verificaciones estáticas.

Los cambios arquitectónicos deben venir con una transformación cultural

En 2026, las instituciones financieras necesitarán rediseñar procesos de negocio desde cero. Fintech Américas destaca que simplemente añadir IA a estructuras antiguas no funcionará; las instituciones deben repensar los flujos de negocio de manera fundamental. En este proceso, establecer marcos éticos para el uso de IA será un desafío primario para asegurar confianza y cumplimiento.

"La inteligencia artificial marcará un antes y un después en toda la industria de pagos. Su capacidad para optimizar el enrutamiento de transacciones, mejorar la detección de fraude, generar análisis avanzados para productos hiperpersonalizados y fortalecer la relación con el cliente la convierten en un habilitador indispensable para la próxima década", dice Cristian Sánchez, de Temenos. El liderazgo no pertenecerá a quien tenga el algoritmo más sofisticado, sino a quien logre convertirlo en valor real y confianza para el cliente.

"La mejor manera de prepararse para 2026 y más allá es mantener una arquitectura flexible y una cultura de innovación constante. Los bancos que apuesten por tecnologías emergentes, asociaciones inteligentes y modelos abiertos no solo ganarán en eficiencia y seguridad, sino que además podrán ofrecer experiencias financieras más humanas, hiper-personalizadas y sostenibles", complementa Alejandro Masseroni, líder de Ventas Regionales - NextGen financial services de Temenos.

Sin embargo, Masseroni es contundente: “La próxima ola de modernización no solo será técnica, sino también cultural, y definirá cómo los bancos construyen valor y confianza a largo plazo".

Grandes desafíos por enfrentar

Además de los retos en ciberseguridad, la industria bancaria debe enfrentar otras situaciones complicadas en este año. Por ejemplo:

  • Persisten limitaciones regulatorias en torno a la banca abierta, y los sistemas de pago en tiempo real aún no están extendidos en todos los países. También continúa el uso elevado del efectivo en varios de ellos, debido tanto a su baja trazabilidad como a las cargas impositivas de las transferencias.
  • El cambio en el perfil de los clientes, cuyas expectativas son moldeadas por experiencias como Amazon o Netflix, con cero tolerancia a la fricción. Este nuevo consumidor exige que los servicios financieros alcancen el mismo nivel de facilidad, inmediatez y personalización que encuentran en otras industrias digitales.
  • Las políticas restrictivas hacia las criptomonedas siguen frenando la adopción de nuevos casos de uso. Felizmente, tanto bancos tradicionales, como neobancos están desempeñando un rol clave en este tema al habilitar la compra, almacenamiento y uso de criptoactivos, mientras conectan sus plataformas con ecosistemas locales e internacionales para impulsar pagos inmediatos, pagos empresariales y remesas.
  • La enorme brecha de talento especializado: Existe la necesidad crítica de desarrollar y retener talento que combine habilidades técnicas con inteligencia emocional y pensamiento crítico. “La transición de 2026 es menos sobre sofisticación técnica y más sobre preparación organizacional”, afirmaron desde Fintech Americas.

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