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¿Qué sucede en Chile con el modelo “skills over degrees”?

La tendencia está avanzando de forma acelerada en la industria tecnológica, ya que muchos conocimientos adquiridos en carreras tradicionales van quedando obsoletos en tiempos cada vez más cortos.

En el contexto de un mercado laboral que cambia permanentemente, y donde las empresas del sector tecnológico requieren contar con talento calificado, pero flexible a las demandas del mercado, ha tomado fuerza una nueva forma de mirar el mundo del trabajo. Se trata del concepto “skills over degrees”, que da prioridad a las habilidades por sobre los títulos académicos de los potenciales empleados de la organización.

Esta tendencia está avanzando de forma decidida en la industria tecnológica, ya que muchos conocimientos adquiridos en carreras tradicionales van quedando obsoletos en tiempos cada vez más cortos. En Chile, los expertos sostienen que, en las empresas locales del sector TI, la atracción y contratación de talento difiere bastante respecto a sectores más tradicionales.

“Lo que realmente buscan estas compañías son personas que cuenten con las habilidades y actitudes necesarias para desempeñar el cargo. Si bien un título o certificación sigue siendo un factor que influye, hoy no es un requisito mandatorio en muchos casos. Lo que prima es la capacidad de ejecutar, el dominio de herramientas concretas y la experiencia práctica, ya sea laboral o a través de proyectos”, dice Franco Toselli, socio comercial de IT Hunters.

Franco Toselli, IT Hunters

En este contexto, es muy interesante la visión de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI). Como gremio, no han visto que en Chile se esté reemplazando totalmente la preferencia del título por sobre las habilidades, pero sí ven una transición cada vez más clara hacia modelos de evaluación más híbridos.

Señalan que, en el sector TI, donde la velocidad del cambio tecnológico es muy alta, las empresas de todos los tamaños necesitan complementar la formación académica con evidencia concreta de capacidades. Esto por medio de certificaciones, habilidades técnicas demostrables, actualización continua y pertinencia frente a demandas reales como automatización, ciberseguridad, datos e inteligencia artificial.

Esa lógica se vuelve más visible cuando el propio ecosistema comienza a empujar la capacitación modular, las certificaciones cortas y el reconocimiento de competencias como mecanismos de inserción y movilidad laboral.

Luz María García, ACTI.

Luz María García, gerenta general de ACTI, explica que, en su experiencia, “esta tendencia responde menos a una moda y más a una necesidad productiva. Cuando el país no forma ni reconvierte talento al ritmo que exige la transformación digital, las empresas empiezan a valorar con más fuerza lo que una persona sabe hacer y puede ejecutar en contextos reales. Por eso, el desafío es encontrar un punto de equilibrio entre título y habilidades. La formación técnica y profesional alineada con la industria, estándares claros de competencia, certificaciones reconocibles y participación activa de las empresas en los procesos formativos son un conjunto de competencias que, de manera integral, mejoran el dominio técnico en el sector”.

Agrega que un ejemplo concreto de esa dirección es el trabajo reciente en perfiles laborales especializados para centros de datos, construidos entre el Estado chileno, ChileValora, ACTI y actores privados. Ese tipo de avance muestra que el sector está empujando una lógica donde la competitividad se apoya en capacidades verificables, pertinencia sectorial y actualización curricular, más que en trayectorias rígidas.

Roberto Jana, SONDA.

Por su parte, Roberto Jana, gerente corporativo de Personas, Branding y Comunicaciones de SONDA, sostiene que, más que un reemplazo del título por las habilidades, lo que está ocurriendo en Chile, y particularmente en el sector TI, es una reconceptualización del valor del talento. Expresa que la formación académica sigue siendo una base relevante, pero hoy el diferencial competitivo está en las capacidades de:

  • aprender de manera continua,
  • aplicar conocimiento en contextos reales y
  • desarrollar habilidades técnicas y comportamentales que evolucionen al ritmo del negocio y la tecnología.

“Por ejemplo, nosotros impulsamos una lógica de ‘Life Long Learning’, donde el desarrollo profesional no termina con el egreso universitario. Hemos fortalecido rutas de upskilling y reskilling por medio de plataformas especializadas como Coursera, con foco en capacidades de alto valor como nube/cloud, ciberseguridad e inteligencia artificial. Esto responde a las nuevas necesidades del mercado, donde es clave que los nuevos perfiles TI, además de acreditar información, estén constantemente actualizando sus conocimientos y demostrando su capacidad de adaptación ante el cambio”, detalla.

Qué sucede con los recién titulados que carecen de experiencia laboral

De acuerdo con los especialistas del sector, el primer paso es entender que la falta de experiencia no puede seguir siendo una barrera estructural de entrada en una industria que necesita renovar y ampliar su base de talento.

Para las compañías tecnológicas, es clave atraer y capacitar jóvenes profesionales y nuevos talentos, pero ese no es el desafío principal. La gran disyuntiva es cómo diseñar mecanismos concretos para acelerar su inserción y transformar potencial en desempeño. Eso exige pasar de exigir experiencia previa a construir experiencias formativas reales dentro de la empresa.

“No es razonable que los cargos de entrada exijan experiencia que el propio sistema no facilita adquirir. La respuesta no pasa sólo por pedir más egresados, sino por construir mejores puentes de inserción: prácticas más robustas, programas trainee, experiencias tempranas en entornos productivos, formación dual, proyectos aplicados y certificaciones que permitan demostrar capacidades concretas desde el inicio”, enfatiza Luz María García, de ACTI.

Añade que también es clave dejar de mirar a los recién titulados exclusivamente desde la falta de experiencia y empezar a evaluarlos desde su potencial de desempeño. En tecnología, muchas capacidades pueden validarse por otras vías: proyectos, laboratorios, certificaciones técnicas, desafíos prácticos, portafolios y aprendizaje aplicado. “La definición de estándares de competencia, la actualización de mallas curriculares y el reconocimiento formal de lo que una persona sabe hacer ayudan justamente a que los jóvenes no entren al mercado desde cero, sino con señales más objetivas para los empleadores”, resalta.

Un elemento positivo del sector de TI es que permite generar experiencia práctica desde etapas muy tempranas. A diferencia de otras carreras, donde la aplicación real del conocimiento suele darse más adelante, en tecnología es posible poner en práctica lo aprendido desde el primer semestre.

“Por ejemplo, los candidatos pueden construir portafolios con proyectos desarrollados, participar en iniciativas propias o realizar trabajos freelance incluso mientras estudian. Todo eso suma como experiencia demostrable frente a un proceso de selección. Esto explica por qué hoy existen personas sin estudios formales que pueden acceder a cargos bien remunerados, ya que logran evidenciar habilidades concretas y capacidad de ejecución. En ese sentido, para los recién titulados el foco debe estar en demostrar lo que saben hacer, más que en depender únicamente del título como respaldo”, concluye Franco Toselli, de IT Hunters.

¿Cómo aplicar el modelo “skills over degrees”?

Roberto Jana, gerente corporativo de Personas, Branding y Comunicaciones de SONDA, explica qué iniciativas implementa su compañía para abordar esta tendencia:

  1. El programa Fresh Graduates: operativo en todas las oficinas de SONDA en Latinoamérica, diseñado justamente para incorporar jóvenes profesionales (entry level) de ingeniería y tecnología a un proceso de aprendizaje acelerado, orientado a que puedan desarrollarse y asumir mayores responsabilidades en el mediano plazo.
  2. Programas de mentoría voluntaria, ampliados en 2025 a universidades de Chile, Brasil y Uruguay, para entregar orientación profesional a quienes están comenzando su carrera en la industria de TI y facilitar una transición más efectiva al mundo laboral.
  3. Para comenzar antes de la titulación, impulsan desafíos de innovación como los Tech Challenges, donde estudiantes de tercer y cuarto año de licenciatura trabajan sobre problemáticas reales del país aplicando tecnología, lo que les permite adquirir experiencia práctica temprana y vincularse con ejecutivos de la industria.

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