Humanos e inteligencia artificial, el camino hacia el trabajo híbrido
En el mundo laboral, la IA aporta velocidad, capacidad de procesamiento y escalabilidad, y las personas continúan aportando juicio, creatividad, pensamiento crítico, inteligencia emocional y capacidad para gestionar situaciones ambiguas y complejas.
No cabe duda de que la inteligencia artificial está transformando gradualmente la estructura laboral de las compañías. De acuerdo con el "Barómetro de la IA en el empleo 2026" de PwC, las empresas están acelerando su inversión en sistemas de IA y en las personas que los construyen, operan y optimizan. A nivel global, la contratación de especialistas en IA (colaboradores con habilidades avanzadas en inteligencia artificial, como machine learning) creció ocho veces más rápido en 2025 que la contratación en el total de los puestos de trabajo.
En este contexto, el concepto de "talento mixto" en las empresas no implica una sustitución del colaborador humano, sino una nueva forma de organización del trabajo basada en la complementariedad. Mientras que la IA brinda velocidad, capacidad de procesamiento y escalabilidad, las personas continúan aportando juicio, creatividad, pensamiento crítico, inteligencia emocional y la capacidad para gestionar situaciones ambiguas y complejas.
Los expertos señalan que hoy estamos observando una transición de modelos de trabajo centrados exclusivamente en las personas hacia sistemas de trabajo híbridos, en los que empleados y herramientas de inteligencia artificial colaboran cada vez más estrechamente. Sin embargo, en la mayoría de las organizaciones, la IA todavía funciona principalmente como una herramienta de apoyo para tareas específicas como análisis de información, automatización de procesos, generación de contenido o asistencia en la toma de decisiones.
Jesús Juyumaya, Universidad Andrés Bello.
Jesús Juyumaya, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, explica que "lo interesante es que el futuro apunta hacia una integración mucho más profunda. Los puestos de trabajo dejarán de definirse únicamente por las competencias individuales de una persona y comenzarán a diseñarse considerando la combinación de capacidades humanas y artificiales. En otras palabras, el desempeño dependerá cada vez más de la calidad de la interacción entre el trabajador y los sistemas de IA que utiliza. Esto implica que las organizaciones deberán aprender a gestionar equipos donde conviven colaboradores humanos y agentes inteligentes, redefiniendo procesos, estructuras, métricas de desempeño y programas de desarrollo. El desafío no será simplemente incorporar tecnología, sino diseñar formas efectivas de colaboración entre ambos tipos de talento".
En este escenario, Pablo Joubert, COO de Onyra, destaca que la inteligencia artificial ha llegado a las empresas a potenciar. “Actualmente, estamos viviendo una importante transformación desde los modelos donde la IA era considerada una herramienta externa de apoyo hacia esquemas en los que actúa de manera más incorporada a los procesos internos de negocio y donde la colaboración digital está más integrada".
Perfiles de alta especialización y recortes de empleos
Estudios, como el mencionado “Barómetro de la IA en el empleo 2026”, cuestionan la opinión de que la inteligencia artificial vaya a ralentizar la contratación o desencadenar despidos masivos. Por el contrario, señalan que las empresas que aprovechan mejor la IA no sólo son más productivas, sino que también contratan más talento y pagan mejores sueldos. Según la investigación de PwC, las organizaciones más expuestas a la IA registran un crecimiento del 53 % en su dotación, frente al 36 % de aquellas con menor adopción, y un incremento salarial mayor (24 % versus 17 %).
En ese sentido, Franco Toselli, socio comercial de IT Hunters, sostiene que lo que ocurre es que está cambiando la forma en que se estructuran los equipos. Es decir, tareas que antes requerían varias personas hoy pueden ser apoyadas o ejecutadas por IA, reduciendo costos y aumentando eficiencia. "Esto no elimina la necesidad de talento humano, pero sí redefine los perfiles más demandados. Hoy se valoran mucho más los profesionales capaces de usar, supervisar, integrar y gobernar estas herramientas. Por eso vemos un aumento en la demanda y remuneración de perfiles especializados en IA, datos, automatización y tecnología, mientras disminuye la necesidad de ciertos roles más operativos o repetitivos", comenta.
Toselli detalla que, en términos prácticos, "donde antes una empresa podía requerir cinco desarrolladores o analistas para determinadas tareas, actualmente puede necesitar un equipo más pequeño, pero con mayor especialización y capacidad de trabajar apoyado por IA".
Los expertos advierten que la expansión de la inteligencia artificial está generando una aparente paradoja. Por un lado, las organizaciones buscan perfiles cada vez más especializados para diseñar, implementar, supervisar y gobernar sistemas de IA. Por el otro, aumenta la demanda por profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades transversales como pensamiento crítico, aprendizaje continuo, comunicación y resolución de problemas complejos.
"Esto ocurre porque el valor ya no proviene únicamente del conocimiento técnico, sino de la capacidad para trabajar eficazmente junto a sistemas inteligentes. Las empresas necesitan personas que comprendan cómo aprovechar la IA para amplificar su productividad y mejorar la calidad de las decisiones", dice Juyumaya, de la Universidad Andrés Bello.
Sobre los recortes de empleo, a juicio de este académico, la evidencia actual sugiere que la IA está transformando tareas más que eliminando ocupaciones completas. Los puestos con actividades altamente rutinarias, repetitivas y predecibles enfrentan mayores riesgos de automatización. En cambio, los trabajos que requieren interpretación, creatividad, interacción social, liderazgo o juicio profesional tienden a experimentar procesos de rediseño más que de reemplazo.
"Por ello, probablemente veremos una polarización creciente del mercado laboral. Algunos roles disminuirán en número, mientras emergerán nuevas funciones asociadas a la supervisión de sistemas inteligentes, gestión de datos, gobernanza algorítmica, ética de la IA y coordinación entre personas y tecnología", destaca Juyumaya.
Proyectando este fenómeno hacia el futuro, el debate ya no es si la IA reemplazará a los empleados de una organización, sino qué capacidades seguirán siendo exclusivamente humanas y cómo estas se combinarán con la inteligencia artificial para crear nuevas formas de trabajo y generación de valor.
"Lejos de reducir la necesidad de las empresas, la IA ha abierto una nueva plaza de demanda por el talento especializado en el uso de inteligencia artificial. Todo dependerá de la capacidad de las organizaciones para potenciar los procesos y talentos, junto con la velocidad con que los profesionales desarrollen nuevas competencias ligadas a la IA", concluye Pablo Joubert, de Onyra.