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Del FOMO de la IA a una nueva ecuación organizacional
La rápida adopción de la IA en México abre la preocupación sobre cómo acompañar la transformación que genera con capacidades organizacionales para sostenerla en el tiempo.
La exploración de la inteligencia artificial en las empresas se ha consolidado como una prioridad estratégica en las agendas de los CEO, que identifican la tecnología como un motor clave de crecimiento y rentabilidad, de acuerdo con la más reciente “EY-Parthenon CEO Outlook Survey 2026”.
No obstante, este nivel de adopción abre la preocupación sobre cómo acompañar esta transformación tecnológica con capacidades organizacionales que permitan sostenerla en el tiempo. La IA no solo está transformando procesos; está redefiniendo la velocidad a la que operan las organizaciones ya que, al integrar automatización, analítica avanzada y modelos predictivos, las empresas reducen significativamente sus ciclos de decisión y ejecución. Lo que antes tomaba días, hoy puede resolverse en horas o minutos.
Si bien la promesa de la IA ha estado históricamente vinculada a la productividad, en la práctica su implementación está generando nuevas dinámicas en la forma de trabajar. Así, los colaboradores pueden no solo ejecutar tareas, sino también:
- supervisar sistemas automatizados,
- validar resultados generados por IA,
- tomar decisiones con mayor frecuencia,
- operar en múltiples plataformas de manera simultánea
Más que una reducción de carga, lo que está sucediendo es una reconfiguración del trabajo donde las habilidades cognitivas, de análisis y de criterio adquieren mayor relevancia. En este contexto, comienza a ser clave no solo qué tan rápido avanzan las organizaciones, sino cómo acompañan a sus equipos en esta transición.
“La IA está acelerando la forma en la que operan las empresas, pero también está elevando el nivel de exigencia en la toma de decisiones. Esto nos obliga a replantear cómo acompañamos a los equipos, no solo desde la tecnología, sino desde el desarrollo de capacidades y nuevas formas de trabajo”, señaló José Luis Guasco, director general de EY GDS México y socio líder de Consultoría EY GDS LATAM.
La adaptación cognitiva y la nueva ecuación organizacional
Desde EY indican que diversos estudios han comenzado a analizar el impacto de los entornos con IA en las personas. Conceptos como el “AI brain fry” describen cómo algunos colaboradores experimentan fatiga mental o saturación en contextos altamente mediados por inteligencia artificial.
Según la consultora, este fenómeno requiere entender cómo evolucionan las dinámicas de trabajo y qué ajustes son necesarios para acompañarlas de manera efectiva. Adicionalmente, la aceleración tecnológica también ha puesto sobre la mesa nuevas conversaciones en torno a bienestar, adaptación al cambio y desarrollo de habilidades en un entorno cada vez más digitalizado.
Las empresas, entonces, enfrentan la ecuación de cómo capitalizar el potencial de la IA mientras se construyen modelos de trabajo sostenibles. Por un lado, las organizaciones fueron diseñadas bajo ciertos ritmos y estructuras; por otro, la naturaleza de la IA introduce una lógica distinta continua, ágil y en tiempo real.
Este contraste representa un punto de inflexión que invita a repensar:
- cómo se distribuye la carga de trabajo,
- cómo se toman decisiones,
- cómo se protege el enfoque estratégico.
Entre el potencial y la consolidación
La encuesta de EY muestra que México tiene una posición relevante para consolidarse como un hub de talento tecnológico y desarrollo de soluciones de IA, pero existen retos importantes en términos de estrategia, formación de talento y alineación entre sectores. Para la consultora, el secreto yace en adoptar la tecnología con una visión estructurada que permita maximizar su impacto.
“El reto ya no es si las empresas deben adoptar inteligencia artificial, sino cómo integrarla de forma que impulse resultados sin perder de vista la sostenibilidad de las organizaciones. La ventaja competitiva estará en quienes logren equilibrar tecnología, talento y una experiencia laboral que sea viable en el largo plazo”, concluyó Guasco.
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