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La innovación en femenino transforma el futuro de México
En la carrera por innovar, los equipos diversos suelen generar mayor valor al considerar casos de uso más amplios, detectar fricciones pasadas por alto y diseñar soluciones para audiencias más amplias.
Cuando pensamos en innovación tecnológica, las imágenes que vienen a la mente suelen ser las mismas: laboratorios llenos de ingenieros, startups en Silicon Valley, ejecutivos presentando productos disruptivos. Lo que raramente aparece en esa narrativa, pero debería, son las mujeres que están redefiniendo cómo se concibe, desarrolla e implementa tecnología en México y América Latina.
No se trata de historias inspiradoras que celebrar una vez al año. Se trata de reconocer que el 57 % de las mujeres empresarias mexicanas ya utilizamos inteligencia artificial en las operaciones, según la Asociación de Emprendedores de México. Se trata de entender que, cuando el 60 % de nosotras identifica que la IA puede promover innovación en sus organizaciones y el 58 % reconoce que mejora la producción, estamos frente a un segmento del mercado que no solo adopta tecnología, sino que la integra estratégicamente para resolver problemas reales.
Innovar con propósito es usar la tecnología para resolver problemas reales
Existe una diferencia fundamental en cómo muchas líderes tecnológicas abordamos la innovación. Mientras que, históricamente, la industria tech ha celebrado "soluciones en busca de problemas", en el liderazgo femenino tendemos a priorizar el impacto tangible sobre la novedad tecnológica.
Silvie Bolívar García
Cristina Junqueira, cofundadora de Nubank, identificó que los servicios bancarios tradicionales en Brasil, México y Colombia excluían sistemáticamente a millones de personas por barreras de acceso, costos prohibitivos y complejidad innecesaria. Su respuesta no fue crear tecnología más sofisticada, fue usar tecnología para simplificar radicalmente la experiencia bancaria. Hoy, Nubank tiene más de 100 millones de clientes. El impacto no se mide en innovación técnica del backend, sino en personas que accedieron por primera vez a servicios financieros dignos.
Mariana Costa fundó Laboratoria específicamente para abordar dos problemas simultáneos: la escasez de talento tecnológico en la región y la exclusión de mujeres de carreras en programación. Su solución: capacitar mujeres en habilidades digitales y programación, insertándolas directamente en el sector tecnológico. La innovación no fue tecnológica, fue en el modelo de formación y colocación laboral.
En México, Claudia de Heredia creó Kichink cuando identificó que miles de pequeños negocios querían vender en línea, pero no podían costear infraestructura tecnológica propia. Su plataforma democratizó el comercio electrónico para emprendedores, permitiéndoles vender sin desarrollo técnico complejo. Este patrón se repite:
- identificar barreras de acceso,
- usar tecnología para eliminarlas,
- medir el éxito en usuarios impactados, más que en sofisticación técnica.
Los datos sobre diversidad e innovación son contundentes. Según First Round Capital, equipos fundadores con al menos una mujer tienen 63 % más posibilidades de éxito y rentabilidad. Por su parte, el Gender Report del World Economic Forum muestra que organizaciones con mayor representación femenina logran resultados financieros 34 % mejores. Cuando solo el 17 % de profesionales en TI en México somos mujeres –según INEGI y Statista–, los productos resultantes reflejan perspectiva limitada. Los equipos diversos consideran casos de uso más amplios, detectan fricciones que equipos homogéneos pasan por alto, y diseñan para audiencias más amplias.
Con solo el 22 % de empleos en IA ocupados por mujeres globalmente, según UNESCO, y menos del 25 % de mujeres mexicanas eligiendo carreras STEM, los algoritmos de inteligencia artificial se entrenan con datos que reflejan sesgos existentes. Como señaló una líder en IA durante el Foro MIT SMR México 2024: "Los datos son la gasolina de la IA. Si nuestras fuentes no son representativas, perpetuamos desigualdades".
Sistemas de IA para reclutamiento han mostrado sesgos contra candidatas mujeres porque se entrenaron con datos históricos de contrataciones sesgadas. Sistemas de crédito han discriminado contra mujeres empresarias por razones similares. En cambio, equipos diversos pueden detectar y corregir estos problemas antes de implementación.
Transformación digital centrada en la experiencia
Con el 34 % de directivas mexicanas liderando proyectos de transformación digital en 2026, versus solo 7 % en 2025, hay un cambio notable en cómo se conciben estas iniciativas.
Las líderes femeninas consistentemente reportan un enfoque en la experiencia del usuario final, no solo en la implementación tecnológica. Esto se refleja en métricas: los proyectos de transformación digital con liderazgo femenino reportan mayores tasas de adopción por los usuarios finales y un mejor retorno sobre inversión, precisamente porque consideran factores humanos desde el diseño, no como consideración posterior.
A pesar de los avances, las barreras estructurales siguen siendo significativas. Solo el 4,6 % de mujeres mexicanas tienen habilidades avanzadas en TI e internet, cifra que disminuyó desde el 5,2 % en 2023, según la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones. Además, el 39,5 % de mujeres carecen de cualquier competencia digital, versus 37,5 % de hombres.
México ocupa la posición 119 de 146 economías en el Índice Global de Brecha de Género 2024 del Foro Económico Mundial. Solo el 12,9 % de empleos STEM son ocupados por mujeres. En presupuesto público, en 2024 se destinaron 12.001,4 millones de pesos a mujeres en ciencia y tecnología, pero eso representó apenas 19,6 % del presupuesto total.
Las dudas sobre el uso de la IA entre las mujeres empresarias se centran en el desconocimiento técnico (56 %), los riesgos de seguridad (43 %), los costos de implementación (43 %) y la falta de claridad sobre integración (26 %). Estas barreras son superables con programas focalizados de capacitación y mentoría.
De casos aislados a movimiento sistémico
La transición de ejemplos excepcionales a una representación equitativa requiere de acción deliberada. Programas como el campamento "Patrones Hermosos" del ITESM introducen a niñas a ingeniería desde educación básica. El Centro Público de Formación en IA establece una cuota de 40 % de espacios para mujeres.
El 39 % de mujeres en México y 56 % en Centroamérica participan actualmente en programas de mentoría, de acuerdo con diversas encuestas. Estos programas funcionan porque proporcionan una guía práctica, construyen redes profesionales y demuestran que el liderazgo tecnológico es alcanzable.
Sin embargo, el 32 % de directivas en México y el 33 % en Centroamérica reportan que sus organizaciones carecen de planes de sucesión estructurados para impulsar a las mujeres hacia la alta dirección. Las organizaciones serias sobre diversidad establecen objetivos específicos vinculados a compensación de ejecutivos, implementan transparencia salarial y crean programas de capacitación en tecnologías emergentes.
Mientras el nearshoring está trayendo inversiones históricas a México, la transformación digital se acelera en todas las industrias y la inteligencia artificial está redefiniendo sectores completos. En este contexto, la innovación tecnológica determina qué países, empresas e individuos prosperan.
Las mujeres ya están demostrando capacidad de innovar en tecnología, frecuentemente con enfoques que generan mayor impacto social y mejores resultados comerciales. Personalidades como Sofía Pérez Gasque, directora nacional en la AMITI, están liderando las conversaciones de nearshoring, IA y ciberseguridad con perspectiva de género para las empresas en México. Hay emprendedoras que están creando soluciones que democratizan el acceso a tecnología. Directivas están liderando la transformación digital con tasas de éxito superiores.
Cerrar la brecha de género en tecnología no es solo un imperativo moral o social. Es una estrategia económica básica para un país que aspira a competir globalmente en la economía digital. Las organizaciones y líderes que lo entiendan capturarán talento que los competidores ignoran, innovarán de formas que los mercados homogéneos no pueden, y construirán ventajas competitivas sostenibles.
La innovación en femenino no es una categoría separada. Es innovación completa que considera perspectivas amplias, resuelve problemas reales y genera valor para todos. México necesita toda la innovación que pueda generar, no podemos darnos el lujo de desperdiciar la mitad.
Silvie Bolívar García es directora comercial para el Norte de América Latina en Inetum. Con más de 20 años de experiencia en tecnologías de la información, ha liderado proyectos de transformación digital en industrias como telecomunicaciones, petroquímica y energía en países de América y Europa. Es ingeniera en Ciencias de la Computación por la Universidad Santiago Mariño de Venezuela, con una maestría en Tecnología de la Información y Comunicaciones por EOI España y formación ejecutiva en Harvard Business School y Northwestern University.