Getty Images
La importancia de la sostenibilidad del liderazgo femenino
La conversación sobre equidad de género ha evolucionado hacia la sostenibilidad del liderazgo, que debe basarse en una arquitectura de roles que potencie la visión estratégica y la capacidad de decisión.
Además del techo de cristal, la participación de las mujeres en la dirección de las empresas enfrenta un desafío estructural: el agotamiento de las ejecutivas de la alta dirección.
Beatriz Cruz Santana, consejera en banca comercial y estrategia, consideró que el liderazgo femenino enfrenta una falla de diseño organizacional que erosiona la competitividad empresarial. “El mayor riesgo para las empresas no es la ausencia de mujeres preparadas. Es el agotamiento sistémico de mujeres altamente calificadas intentando liderar bajo parámetros concebidos para una economía que ya no existe”, señaló.
Según la encuesta Women in Leadership de KPMG, el síndrome del impostor afecta al 75 % de las mujeres ejecutivas, pero el principal inhibidor para que las mujeres aspiren a posiciones de CEO no es la falta de confianza, sino la doble carga de responsabilidades profesionales y domésticas. El 70 % de las encuestadas identifica el equilibrio vida-trabajo como el mayor obstáculo para ascender.
La sostenibilidad del liderazgo
La conversación sobre equidad de género ha evolucionado hacia la sostenibilidad del liderazgo. Cruz destacó que el liderazgo femenino no es lineal, sino una arquitectura de roles que si se integrada adecuamente puede potenciar la visión estratégica y la capacidad de decisión. “La gestión emocional, la resiliencia ante la crisis y la lectura fina de contextos complejos no son atributos secundarios; son ventajas competitivas en mercados volátiles”, afirmó.
Sin embargo, los sistemas organizacionales actuales obligan a fragmentar la identidad de las líderes para encajar en moldes rígidos, lo que reduce la profundidad del liderazgo y la perspectiva organizacional. Esto representa un desafío crítico para los líderes de TI, quienes deben garantizar que sus equipos operen bajo estructuras que promuevan la sostenibilidad y la innovación.
Cruz propone tres aceleradores clave para transformar el liderazgo femenino en un activo estratégico:
- Hombres como aliados estratégicos: La corresponsabilidad masculina redefine estándares culturales y desestigmatiza la flexibilidad. “La cultura cambia cuando el poder modela conductas distintas”, enfatizó.
- Networking externo como inteligencia competitiva: Las mujeres en alta dirección deben diversificar su capital relacional para ampliar perspectivas y reducir el aislamiento del poder. Esto es especialmente relevante en tecnología, donde la colaboración externa impulsa la innovación.
- Liderazgo interconectado hacia 2030: Es crucial que más mujeres lideren en áreas como inteligencia artificial y ciberseguridad, asegurando que el futuro digital incorpore ética y diversidad desde su arquitectura. Además, las empresas deben medir impacto, no horas, e integrar la corresponsabilidad masculina como indicador cultural.
Ignorar el agotamiento femenino en la alta dirección es una mala decisión estratégica. “Una mujer agotada intentando cumplir expectativas imposibles no es un activo sostenible. Una mujer auténtica, equilibrada y respaldada por un sistema coherente es exponencialmente más rentable”, destacó Beatriz Cruz Santana.