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La red que nadie ve puede ser el talón de Aquiles del Wi-Fi empresarial

Dentro del marco del Día del Wi-Fi, que se celebra el 20 de junio, Liberty Networks señala que la expansión de los estándares inalámbricos en América Latina choca con una realidad que los presupuestos de TI suelen ignorar: sin una infraestructura de transporte robusta, la conectividad inalámbrica no será fiable.

Mientras la industria celebra el Wi-Fi como motor de la economía digital global, Liberty Networks advierte que actualizar los puntos de acceso sin revisar la red subyacente es una inversión incompleta. Y sus consecuencias se miden en operaciones interrumpidas, llamadas cortadas y pérdida de ingresos difícil de rastrear.

En su infografía para el Día Mundial del Wi‑Fi 2026, la Wireless Broadband Alliance (WBA) estima el valor económico global del Wi‑Fi en 4,9 billones de dólares, y se proyecta que la tecnología genere, solo en Estados Unidos, 7,54 millones de empleos para 2027 y contribuya con el 3,4 % del PIB en las grandes economías. De acuerdo con Danilo Fernandes, vicepresidente y director comercial de B2B para Latinoamérica en Liberty Networks, América Latina sigue esta misma trayectoria, por lo que, a medida que más empresas migran al trabajo híbrido y a operaciones digitales, y conforme aumentan los dispositivos de IoT, la presión sobre las redes de transporte existentes crece exponencialmente.

Cuando el problema no es la señal

Fernandes explica que las empresas adoptan cada vez más herramientas de nube, plataformas de colaboración en tiempo real y sensores de IoT que generan fricciones —una videoconferencia que se congela, una transacción en la nube que falla, una aplicación que no responde—, y dan por hecho que actualizar los puntos de acceso resolverá la congestión, las interrupciones o los picos de latencia.

"Una implementación saludable de Wi‑Fi empresarial requiere procesadores dedicados, múltiples puntos de acceso de bajo consumo y configuraciones centralizadas. Sin embargo, estos elementos no pueden compensar una ruta internacional de alta latencia. Cuando una transacción en la nube falla o una videoconferencia se congela, la raíz del problema casi nunca es la señal inalámbrica; es la red que la respalda", señala Fernandes.

El argumento tiene sustento técnico. Tecnologías como VoIP —que habilita plataformas como Zoom y Microsoft Teams— requieren latencias de uno o de dos dígitos bajos en milisegundos para funcionar de manera confiable. Ese margen se ve afectado por cada tramo de la ruta que va desde la conexión inalámbrica local hasta los sistemas de cables submarinos que atraviesan el Caribe y conectan América Latina con los grandes nodos globales de datos.

Cualquier CIO que haya gestionado una red corporativa de escala, reconoce que las organizaciones suelen destinar su presupuesto a los últimos puntos de acceso Wi-Fi 6E o Wi-Fi 7, pero descuidan las conexiones que transportan los datos a través de ciudades y océanos.

"Invertir en puntos de acceso sin evaluar simultáneamente la capacidad y la resiliencia de la red de transporte genera una falsa sensación de seguridad", advierte Fernandes.

Según la consultora International Data Corporation (IDC), la creciente demanda de capacidades de inteligencia artificial está impulsando directamente la modernización de las redes empresariales, convirtiendo la resiliencia del transporte en una necesidad estratégica y no solo operativa. Entornos de alta densidad como sedes corporativas, plantas de manufactura, hospitales y universidades son particularmente vulnerables, ya que requieren conexiones de transporte capaces de soportar cientos de usuarios simultáneos sin interrupciones.

La infraestructura como ventaja competitiva

Actualmente, Liberty Networks opera cerca de 60.000 kilómetros de fibra submarina y terrestre en la región, con sistemas que incluyen ARCOS-1, MAYA-1.2 y el nuevo cable panregional MANTA, actualmente en desarrollo para el Caribe y América Latina. Esta infraestructura, afirma Danilo Fernandes, no es solo capacidad instalada, sino la condición mínima para que cualquier estándar inalámbrico moderno funcione a la altura de lo que promete, con conectividad de baja latencia y alta redundancia.

Así como la IA genera mayor valor cuando opera sobre información bien organizada y confiable, las aplicaciones más sofisticadas requieren redes y conectividad que estén a la altura.

Finalmente, el vicepresidente y director comercial de B2B para Latinoamérica en Liberty Networks refiere que, en un entorno donde el valor de mercado del Wi-Fi 7 se proyecta en 26.200 millones de dólares para 2030, la diferencia entre una implementación exitosa y una problemática no estará en el equipo de Wi‑Fi más moderno, sino en lo que nadie ve: la red subyacente que lo sostiene.

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