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La evolución de los pagos pone a prueba la infraestructura financiera regional
La velocidad de los pagos digitales en Latinoamérica ha superado la capacidad de la infraestructura que los procesa, y esto genera no solo obstáculos en su avance, sino también riesgos, coincidieron expertos en la Paytech Conf 2026.
La velocidad de los pagos digitales en Latinoamérica ha ido superando ciertas capacidades de la infraestructura que los procesa. Según datos presentados en la Paytech Conf 2026, celebrada en Bogotá el 29 de mayo de 2026, el sector paytech representa hoy el 21 % del ecosistema financiero de la región.
Su expansión ha sido lo suficientemente acelerada como para dejar expuesta una contradicción estructural: si bien Bre-B en Colombia, Pix en Brasil, SPEI en México y la proliferación de billeteras digitales han reconfigurado las expectativas de consumidores y comercios en cuestión de meses, los sistemas sobre los que opera gran parte del ecosistema financiero regional fueron diseñados para un mundo de ventanas de procesamiento, no de transaccionalidad continua.
Esa brecha entre la promesa del tiempo real y la realidad de los sistemas heredados fue el debate central que la industria llevó al evento.
“Nos encontramos en un momento crucial para conversar acerca de todo lo que está ocurriendo en el ecosistema de pagos en Latinoamérica, donde están sucediendo cambios impulsados por Bre-B, Open Finance, la expansión de neobancos, el avance de la adquirencia como servicio y la entrada de nuevos jugadores habilitadores de infraestructura”, comenta Edwin Zácipa, fundador de la comunidad Latam Fintech Hub, y uno de los organizadores del Paytech Conf 2026.
Según explica, la industria se está preparando para enfrentar la reconfiguración simultánea de capas que históricamente evolucionaban por separado:
- la capa regulatoria,
- la capa de infraestructura y
- la capa de experiencia del usuario.
Las expectativas empujan el mercado
Colombia no es el mercado más grande, pero sí uno de los más activos en términos de política pública aplicada a pagos digitales, con Bre-B como experimento en tiempo real de interoperabilidad inmediata y, recientemente, en cuanto a Open Finance.
Para María Fernanda Quiñones, presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, "el ecosistema de pagos está dejando de enfocarse únicamente en la transacción para convertirse en parte integral de la experiencia digital del usuario. Hoy vemos consumidores que esperan procesos inmediatos, invisibles y personalizados, mientras los comercios buscan soluciones más integradas, simples y eficientes".
El surgimiento de estas nuevas expectativas es un cambio en el estándar de referencia que obliga a toda la cadena de valor a actualizarse, aunque la distancia entre ese estándar y la realidad de los comercios más pequeños sigue siendo considerable. Apenas el 5 % de los pequeños comercios en Colombia percibe que sus ventas son digitales, y el 79 % de los pagos en la economía todavía se realizan en efectivo, lo que perpetúa la informalidad y sus costos asociados.
Quiñones comenta que "el siguiente paso será profundizar la colaboración entre comercios, fintechs, entidades financieras y plataformas tecnológicas para desarrollar soluciones más interoperables, inclusivas y centradas en el usuario". La interoperabilidad aparece aquí como una condición operativa para que la digitalización alcance a las pequeñas y medianas empresas, que siguen siendo el eslabón más débil en la adopción de estos sistemas.
Allí es donde una infraestructura eficiente, con las capacidades necesarias para abordar las demandas de la industria y de los usuarios, se convierte en algo cada vez más clave para su desarrollo e implementación. Desde Paymentology, emisor-procesador de pagos, refieren que, durante 2025, la compañía observó un crecimiento del 157 % en el volumen de transacciones en la región. Alejandro del Río, director regional para Latinoamérica de Paymentology, asegura que “existe presión sobre la infraestructura, lo que vuelve crítica la regionalización del procesamiento y el fortalecimiento de la ciberseguridad para garantizar la continuidad y la eficiencia en el ecosistema”.
Ese volumen presiona directamente sobre sistemas que no fueron diseñados para operar a esa velocidad ni con esa densidad transaccional. Sin embargo, ya 12 de los 33 países de la región cuentan hoy con un sistema de pagos inmediatos operativo, lo que significa que una parte significativa del territorio latinoamericano sigue construyendo la base sobre la que deberá competir.
"Latinoamérica no opera bajo una única infraestructura de pagos, sino con varias, parcialmente conectadas y con distintos niveles de madurez. Iniciativas como PIX en Brasil o Bre-B en Colombia han redefinido las expectativas de velocidad, pero para una empresa con operaciones en varios países, integrar sistemas que no comparten estándares, tienen latencias distintas y ofrecen niveles de trazabilidad incomparables es un reto", refiere Alejandro Masseroni, regional sales leader de NextGen Financial Services en Temenos.
La respuesta que han encontrado las instituciones más avanzadas no pasa por el reemplazo del core, sino por el desacoplamiento: “Las instituciones que avanzan más rápido son las que lograron construir una capa intermedia que conecta múltiples sistemas, gestiona el enrutamiento en tiempo real y mantiene trazabilidad completa del flujo”, enfatiza Masseroni.
Sobre esa infraestructura se construye la capa enfocada en la inteligencia sobre el dato financiero, la cual realmente diferenciará a los actores del ecosistema en el próximo ciclo, que estará marcado por los modelos de Open Finance y Open Payments. "Cuando juntas la inmediatez de los pagos con la inteligencia que genera el intercambio de datos bajo consentimiento, cualquier sistema que gestione información financiera puede convertirse en un sistema de acción y no solo de registro", explica Karol Benavides, directora regional de Alianzas y Estrategia de Fiskil para Latinoamérica.
Tanto el auge de los pagos inmediatos como la consolidación de las finanzas abiertas en un mismo ecosistema están redefiniendo el rol de cada actor. Sin embargo, Benavides advierte que esa transición exige resolver un problema que va más allá de lo regulatorio y de lo tecnológico, y que se centra en la pedagogía y entendimiento de los usuarios. "La confianza también influye en la capacidad de traducir esas innovaciones en soluciones que respondan a necesidades financieras concretas y generen valor para las personas", agrega.
Atención frente al fraude
Un factor de riesgo que preocupa por esa aceleración de los pagos digitales es la sofisticación proporcional del fraude. Samer Atassi, vicepresidente para Latinoamérica de Jumio, describe el patrón en que opera: "En el entorno de pagos inmediatos, el fraude más frecuente sigue estando asociado a identidades sintéticas, robo de cuentas e ingeniería social, porque los atacantes aprovechan la velocidad del sistema. Si la detección ocurre después de la transacción, el margen de reacción es mínimo".
La irreversibilidad del pago en tiempo real convierte la verificación previa en el único momento útil de intervención, justo cuando la presión por reducir fricciones en el onboarding se orienta en sentido opuesto. Según datos citados por Atassi, PwC estima que el 46 % de las organizaciones en Latinoamérica ha experimentado algún tipo de fraude en los últimos dos años, una cifra que ya supera la media global y que sitúa a Brasil, México y Colombia como los mercados con mayor concentración de ataques de fraude digital en la región.
"Las organizaciones deben entender que seguridad y conversión no son objetivos opuestos, pues un sistema de verificación de identidad robusto y bien diseñado permite incorporar clientes más rápido, automatizar decisiones, reducir revisiones manuales y sostener la confianza del usuario en el largo plazo", detalla Atassi.
Lo que se concluye tras el Paytech Conf 2026 es que la industria financiera enfrenta la necesidad de resolver simultáneamente la modernización, la interoperabilidad y la seguridad en ecosistemas cada vez más complejos. La evolución de la adquirencia, la escalabilidad de las finanzas abiertas, la irrupción de fintechs nativas en inteligencia artificial agéntica y el avance de las stablecoins en la economía on-chain indican que la transformación ocurre en múltiples capas al mismo tiempo. Las instituciones que logren integrar trazabilidad, orquestación y confianza como parte estructural de sus sistemas serán las que definan el estándar regional en la próxima década.