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La IA cambia la jugada frente al fraude en 2026

Para expertos de Jumio, Appgate, Topaz y KPMG, la inteligencia artificial se ha convertido en el pivote que redefine la estrategia antifraude empresarial en 2026.

La prevención del fraude digital en las empresas ha cambiado con la inteligencia artificial. Los delitos aumentados por esta tecnología, en el 2026, requerirán que las organizaciones financieras y corporativas enfrenten las amenazas con esquemas predictivos impulsados también por IA, gobernados y alineados al negocio.

De acuerdo con Jumio, en 2025, el fraude digital pasó a convertirse en una operación sistemática, automatizada y potenciada por inteligencia artificial, con delincuentes que adoptaron la IA generativa, la biometría sintética y los agentes automatizados para crear identidades falsas y ejecutar estafas a gran escala.

David López Agudelo, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de AppGate, considera que los ataques de ingeniería social potenciados por IA –phishing, smishing, identidades sintéticas y deepfakes– pasarán a ser tácticas habituales en Latinoamérica.

Al mismo tiempo, se espera que, este año, el entorno regulatorio alrededor de la IA se endurezca. Además, la expansión de pagos inmediatos, el crecimiento del ecosistema móvil y nuevas exigencias normativas obligarán a reforzar la autenticación, la verificación de identidad y el análisis de riesgo, sin sacrificar experiencia del usuario.

De la reacción a la prevención

Pero, si bien la inteligencia artificial será el principal habilitador del fraude, también será la herramienta más poderosa para combatirlo. “La inteligencia artificial se convirtió en la base de los fraudes digitales y nos ha obligado a dejar de ser reactivos. Hoy debemos anticiparnos a las amenazas con modelos predictivos que evolucionen al ritmo de la IA”, advierte Pilar Pereira, gerente de alianzas estratégicas para América Latina de Jumio.

El cambio hacia anticipar el fraude en tiempo real, subraya AppGate, ya está en marcha dentro de las instituciones financieras de la región. “En 2026, el gran cambio de enfoque será pasar de reaccionar frente al fraude a anticiparse a él. La inteligencia artificial ofrece las capacidades necesarias para prevenir ataques en el momento oportuno”, afirma Ruth Montecinos, Regional Sales Director de Fraude para SoLA en AppGate.

Precisamente, la plataforma financiera Topaz identifica la detección de fraude como el principal caso de uso de la IA en el sector financiero, aunque advierte que todavía existe una brecha entre intención y ejecución: solo alrededor del 30 % de las instituciones declara tener claridad plena sobre cómo aplicar estas tecnologías.

Más allá de la eficiencia y la velocidad de operación, la inteligencia artificial comienza a ser vista como el núcleo de la infraestructura de confianza digital, la cual se apoya en el manejo de la identidad digital. En México, donde –según Topaz– más del 60 % de las personas ha sido víctima o blanco de intentos de fraude, la protección de la identidad se convierte, precisamente, en un habilitador del crecimiento digital. “La inteligencia artificial se está convirtiendo en el núcleo de la nueva infraestructura de confianza del sistema financiero”, afirma Jorge Iglesias, CEO de Topaz, ya que permite “anticipar, detectar y neutralizar el fraude digital en tiempo real, sin afectar la experiencia del usuario”.

El énfasis en la confianza también es clave desde la perspectiva de negocio, que debe voltear la vista hacia plataformas seguras, explicables y auditables.

Cultura organizacional y gobernanza

A pesar de los avances tecnológicos, los especialistas coinciden en que el fraude es, sobre todo, un problema humano. KPMG recuerda que una parte significativa de los fraudes sigue ocurriendo sin necesidad de usar herramientas avanzadas, lo que obliga a reforzar controles internos, líneas de denuncia y cultura ética.

“La prevención del fraude no puede limitarse a un esfuerzo regulatorio; requiere colaboración activa de empresas, gobierno y sociedad”, señala Daniel Ortiz de Montellano, director de Forensic de KPMG México. A la luz de la IA, esto implica integrar la tecnología dentro de modelos de gobernanza, capacitación y toma de decisiones, e impulsar un enfoque de uso ético de la IA.

Pero, finalmente, se espera que la inteligencia artificial se vuelva un requisito estructural en la estrategia antifraude empresarial. Las organizaciones que logren combinar tecnología, prevención predictiva, cumplimiento normativo y cultura organizacional estarán mejor preparadas para operar en un entorno donde el fraude no deja de evolucionar y, al mismo tiempo, sigue apuntando a los mismos puntos débiles.

El desafío, destacaron los expertos, será adoptar IA para enfrentar el fraude, pero hacerlo con una gobernanza adecuada, a escala y alineada con la confianza digital y la estrategia de resiliencia del negocio.

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