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Regulación lista, ejecución pendiente en el ecosistema fintech chileno
El reciente Chile Fintech Forum 2026 mostró el avance del sistema de finanzas abiertas en el país, así como de la legislación que regulará el sector fintech, pero todavía es necesario afinar los detalles para una implementación exitosa.
La sexta edición del Chile Fintech Forum duplicó su convocatoria con relación a 2025 y reunió a participantes de más de 30 países, consolidándose como un encuentro de referencia para el sector en Latinoamérica.
José Gabriel Carrasco, presidente de FinteChile, comentó que mientras el ecosistema fintech en América Latina gana sofisticación y popularidad, el 70 % de los latinoamericanos está subbancarizado o no bancarizado. Con la Ley Fintech y la NCG 514 de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Chile tiene hoy más marco normativo que capacidad de implementación. “El país está ante una transición del diseño institucional a la implementación, con todo lo que esa diferencia implica en términos de capacidades, recursos y voluntad política”, indicó.
De acuerdo con datos de FinteChile, el país sudamericano lidera con la conexión de internet fijo más rápida del mundo, la mejor clasificación crediticia de Latinoamérica, más de 500 fintech registradas y el 60 % de la inversión de capital de riesgo de la región dirigida al sector.
Según explicó Josefina Movillo, directora ejecutiva de la asociación, “tenemos un importante camino por recorrer para ser el hub de tecnología financiera que Chile puede y merece ser. Chile debe y puede ser un país más ágil, más digital, competitivo, inclusivo y con más oportunidades. Nos esperan definiciones, desafíos e importantes batallas regulatorias que vamos a dar con convicción, evidencia, diálogo y siempre con foco en las personas”.
Open Finance en la región
Uno de los focos del evento fue el estado del modelo de finanzas abiertas. La referencia en el debate es Pix, el sistema de pagos instantáneos de Brasil, considerado la iniciativa fintech más exitosa en la región. Lo que Pix demostró es que la ejecución sostenida produce resultados que ningún marco normativo puede garantizar por sí solo.
Karol Benavides, directora regional de Alianzas y Estrategia de Fiskil para Latinoamérica, identificó el punto clave en que se encuentra el ecosistema: “hoy el desafío no es esperar a que todo esté perfecto, sino comenzar a construir capacidades operativas, de interoperabilidad, consentimiento y confianza que permitan al ecosistema estar preparado para la implementación gradual que viene hacia 2027”.
Benavides también dijo que uno de los problemas estructurales que la implementación del Open Finance tiende a subestimar es la brecha entre la adopción digital y la disposición real a compartir datos financieros. Chile tiene altos índices de digitalización, pero eso no se traduce automáticamente en usuarios dispuestos a autorizar el flujo de su información entre instituciones.
“Los bancos mantienen una posición sólida como referentes de confianza en identidad y autenticación, mientras que las fintech enfrentan el reto de explicar con claridad el valor de los modelos de finanzas abiertas. El paso pendiente está en un proceso pedagógico que permita evolucionar desde un consentimiento formal hacia uno plenamente entendido por el usuario”, agregó.
Con la implementación del sistema de finanzas abiertas acelerada hacia 2026, las exigencias sobre los sistemas de procesamiento se vuelven cada vez más urgentes. “El reto no solo es la adopción digital, sino también la infraestructura que la soporta, con una aceleración clara hacia plataformas cloud-first para hacer frente a las limitaciones de los sistemas legacy con los que cuentan la mayoría de las instituciones financieras”, comentó Pedro Blanco-Pinto, Head of Business Development para Latinoamérica en Paymentology.
El ejecutivo agregó que, “con un crecimiento de 157 % en volumen de transacciones en Latinoamérica, la presión sobre la infraestructura es clara, lo que vuelve crítica la regionalización del procesamiento y el fortalecimiento de la ciberseguridad para garantizar continuidad y eficiencia”.
Sobre esa misma infraestructura recae la carga de los nuevos modelos de crédito como Buy Now, Pay Later (BNPL), el crédito embebido y los pagos en cuotas integrados a la experiencia del usuario, que están redefiniendo el rol de los instrumentos tradicionales y ampliando las exigencias de procesamiento en tiempo real.
Privacidad y protección de la identidad
En paralelo, la protección de la identidad fue otro de los temas discutidos durante el evento. La aprobación de la nueva Ley de Protección de Datos en Chile introduce estándares que el sector deberá incorporar a sus procesos de onboarding y autenticación.
Samer Atassi, vicepresidente para Latinoamérica de Jumio, comentó que: “la ley de Protección de Datos de Chile es muy similar a la ley GDPR, de protección de datos de la comunidad europea, que es la 'ley madre' de protección de datos. El eje central no es únicamente la protección de datos, sino también el consentimiento. Por eso, en todos nuestros procesos, antes de analizar o comparar información, solicitamos autorización no solo de la empresa, sino también del usuario final que realiza la transacción dentro de ese ecosistema. El objetivo es garantizar la protección de sus datos personales en todo momento”.
Sin embargo, al aplicar la normativa en condiciones reales, se encuentran con una serie de puntos de fricción. “La regulación ha sido ampliamente valorada en la región, pero hoy la presión se traslada a los riesgos de dilatar su implementación ampliando los plazos originalmente definidos. Esta incertidumbre afecta al ecosistema, perjudicando a nuevas compañías que buscan innovar. Vemos complejidades reales en la capacidad de las instituciones para operar con volúmenes crecientes, múltiples actores y una complejidad transaccional cada vez mayor”, identificó Herbert Schulz, CEO y fundador de Radar.
“Procesar pagos es solo una parte del sistema; los puntos más importantes aparecen en la conciliación, la trazabilidad y la coordinación operativa a escala, donde todavía existen fricciones relevantes”, destacó.
Schulz también previno sobre el rol de la inteligencia artificial en la operación financiera: “la ventaja no está en adoptar tecnología por tendencias, sino en entender con precisión dónde aporta valor y cómo integrarla de forma segura dentro de procesos complejos que deben sostener la operación del sistema”.
Para los expertos, es evidente que Chile tiene una ventana concreta para convertir su ventaja regulatoria en liderazgo operativo regional, pero la complejidad de implementarlo podría servir de justificación para postergarlo.