Pensar de forma crítica vale más que dominar la IA
Frente a la creciente automatización de las tareas de programación, las empresas empiezan a valorar un diferencial más humano: el pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas y el criterio pesan cada vez más al contratar talento.
Si se pone atención, en los últimos dos años, aprender a usar herramientas de inteligencia artificial pareció convertirse en el principal requisito para trabajar en tecnología. Sin embargo, una nueva encuesta global entre desarrolladores muestra que el mercado está empezando a valorar otra capacidad por encima de todas: el pensamiento crítico.
Lejos de considerar que dominar Chat GPT, Copilot o cualquier otra herramienta de IA es suficiente para destacarse, los desarrolladores tanto junior como senior coinciden en que las habilidades más difíciles de reemplazar siguen siendo profundamente humanas; es decir, resolver problemas, analizar escenarios, evaluar alternativas y tomar decisiones. Esa es una de las principales conclusiones del "Dev Barometer Q2 2026", la encuesta trimestral de BairesDev, realizada entre 1.569 desarrolladores de 77 países, de los cuales aproximadamente la mitad trabaja en América Latina.
Los resultados muestran una diferencia contundente. Entre los desarrolladores junior, el 48 % considera que la resolución de problemas y el pensamiento analítico son hoy la habilidad más importante para conseguir trabajo, mientras que apenas el 18 % menciona el dominio de herramientas de inteligencia artificial. ¿Qué resultado es más llamativo aún? Solo el 5 % cree que escribir código desde cero sigue siendo el principal diferencial.
Nacho De Marco, BairesDev.
De acuerdo con Nacho De Marco, CEO y cofundador de BairesDev, el dato refleja un cambio profundo en la profesión. "El rol del desarrollador está cambiando rápido. Hace dos años aún se definía por escribir código; hoy, solo el 5 % de los juniors lo identifica como la habilidad clave para ser contratado. El pensamiento crítico pasó a ser la habilidad central del oficio porque es lo que permite decidir qué construir, cómo evaluarlo y cuándo decir que está listo", comentó.
La tendencia se confirma por la opinión de quienes ya tienen mayor experiencia. Cuando se les preguntó cuáles serán las habilidades irremplazables dentro de tres años, el 52 % de los desarrolladores senior eligió el pensamiento crítico, mientras que apenas el 26 % otorgó ese lugar al manejo de herramientas de IA.
Para De Marco, este escenario obliga a replantear la forma en que las empresas evalúan el talento. "Las empresas tienen que dejar de tratar 'saber de IA' como un proxy de calidad. La IA acelera la salida de código, pero no reemplaza el juicio detrás", dijo.
El criterio, el nuevo activo escaso
Francisco Anello, director del Máster en Negocios y Tecnología de la Universidad de San Andrés, destaca un dato particularmente relevante del estudio. "El hallazgo más revelador de este estudio no es la brecha entre desarrolladores junior y senior: es el punto en el que coinciden. El pensamiento crítico y la comprensión profunda del código pesan mucho más que el dominio de herramientas de IA. Son exactamente las competencias que la formación técnica siempre priorizó”, destaca el académico.
En un contexto donde la IA puede generar código en segundos, la clave deja de estar en producir más rápido y pasa a estar en evaluar, por ejemplo, si ese código resuelve realmente el problema, si es seguro, escalable y está listo para llegar a producción.
Otro dato interesante que revela el informe es que las empresas priorizan cada vez más la experiencia práctica por encima del conocimiento exclusivamente académico. El 70 % de los desarrolladores senior considera que haber participado en proyectos reales es el indicador más confiable para saber si un desarrollador junior está preparado para aportar valor a un equipo. Las pasantías (56 %) y las pruebas prácticas de programación (53 %) también figuran entre los factores más valorados.
En la misma línea, la mitad de los encuestados cree que las universidades deberían incorporar más experiencias de trabajo sobre proyectos reales durante la formación. Reforzando esta línea, Rodrigo Outumuro, VP de People X de BairesDev, cree que la principal brecha entre la universidad y el mercado laboral no está en los conocimientos técnicos. "Cuando los seniors hablan de una brecha entre la universidad y la práctica, no se refieren a conocimiento técnico faltante. Hablan de criterio: cómo evaluar un trade-off y cuándo decir que algo no está listo para producción. Eso no se enseña en una clase; se construye en proyectos reales".
Más allá de la IA
Además de sus conclusiones, el estudio es un interesante punto de partida para gran parte de las profesiones basadas en el conocimiento. A medida que las herramientas de inteligencia artificial automatizan tareas cada vez más complejas, las habilidades que más valor adquieren son precisamente aquellas que la tecnología todavía no puede sustituir, como interpretar el contexto, cuestionar una respuesta, ponderar riesgos y tomar decisiones.
Más allá de la fotografía actual del mercado laboral, la encuesta también deja abiertas algunas interrogantes sobre el futuro de la profesión. Si el pensamiento crítico y el criterio son las capacidades que más valoran hoy los propios desarrolladores, ¿cómo deberían cambiar los procesos de contratación, onboarding y mentoría para formar a la próxima generación de ingenieros senior, en un contexto donde la IA está presente desde el primer día?
La pregunta también alcanza a las universidades y a las empresas que desarrollan talento: si escribir código deja de ser el principal diferencial, ¿qué experiencias deberían ofrecer para ayudar a construir juicio profesional, capacidad de análisis y toma de decisiones?
Por ahora, la encuesta parece ofrecer una primera respuesta. Más que competir con la IA, los profesionales que marcarán la diferencia serán aquellos capaces de hacer lo que la tecnología todavía no puede resolver por sí sola. Es decir, comprender el contexto, cuestionar una solución, evaluar alternativas y ejercer criterio antes de tomar una decisión.