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MWC 2026: La IA pone las redes bajo presión, y también puede optimizarlas

La inteligencia artificial está redibujando la arquitectura de las redes. Para Ciena, el desafío es preparar infraestructuras capaces de soportar un tráfico más intenso, simétrico y distribuido, sin comprometer costos ni eficiencia energética.

Del 2 al 5 de marzo se llevó a cabo el más reciente Mobile World Congress 2026 en Barcelona España, una de las más conocidas reuniones sobre la industria de telecomunicaciones. Y el mensaje que ofrecieron los distintos expositores fue inequívoco: la inteligencia artificial se está convirtiendo en una fuerza estructural que exige rediseñar la infraestructura de telecomunicaciones.

Fernando Capella, director regional de Ciena para CALA Sur, confirmó que “el principal tema para este año está alrededor de la inteligencia artificial”. El ejecutivo explicó que, tras varios años de discusión, ahora se tiene “un poco más de conocimiento al respecto de los cambios que demanda la inteligencia artificial sobre la infraestructura de la red de telecomunicaciones”. Así que la conversación hoy gira en torno a cimientos.

La IA cambió el patrón de tráfico

Hasta hace poco, el tráfico predominante en redes de acceso y transporte era mayoritariamente descendente: consumo de video, descarga de contenidos y servicios en la nube. Con la IA, ese perfil cambia.

“Hasta antes de la inteligencia artificial, estábamos acostumbrados a tener un perfil de tráfico más de bajar contenido hacia el cliente final. Y poco upload para subir de datos a la red. Ahora, lo que vamos a ver es un comportamiento mucho más simétrico de los datos porque va a haber comunicación desde la compañía” hacia el centro de datos donde están sus bases de datos y el servicio de nube que van a utilizar, explicó Capella.

La razón es que las empresas hoy interactúan constantemente con los centros de datos y los servicios en la nube impulsadas por la IA y los agentes de IA que procesan información en ambos sentidos.

Además, el entrenamiento de modelos de lenguaje –altamente intensivo en recursos de cómputo– requiere distribuir el procesamiento entre múltiples centros de datos. “Es necesario conectar esos centros de datos para permitir el entrenamiento de la inteligencia artificial. Y eso está relacionado directamente con los servicios de los proveedores de telecomunicaciones”, detalló Capella.

Este fenómeno implica revisar no solo la capacidad del backbone para soportar estas numerosas y más densas cargas de trabajo, sino también las redes metropolitanas y de acceso, cuya demanda podría superar el crecimiento histórico de entre 20 % y 30 % anual en el tráfico.

¿El dilema estructural? Más tráfico, mismos ingresos

Sin embargo, además del desafío técnico, existe también un enorme obstáculo económico. Fernando Capella enfatizó que el crecimiento del tráfico no ha venido acompañado de un crecimiento proporcional en ingresos para los operadores.

“Hay que invertir mucho en la red para soportar ese incremento de tráfico, pero sin necesariamente tener una contrapartida del lado de los ingresos”, indicó. Y con la IA ese desbalance amenaza con acentuarse.

El director regional de Ciena para CALA Sur sugirió que la respuesta ante este fenómeno pasa por la eficiencia; es decir, contar con una mayor capacidad por canal, lograr un menor consumo energético y optimizar el espacio físico. “Tener tecnologías que les permitan expandir la red de forma eficiente en términos de costo por bit” será fundamental para los operadores de telecomunicaciones, subrayó.

En ese frente, la conectividad óptica de alta capacidad se vuelve estratégica. Capella destacó el avance basado en el chipset WaveLogic 6, capaz de transmitir hasta 1,6 terabits por canal, como ejemplo del salto tecnológico necesario para sostener esta nueva fase de demanda.

Todavía no llegamos a las redes autónomas  

En paralelo a la capacidad física, la automatización es el siguiente paso en la evolución de las redes de telecomunicaciones. La industria habla cada vez más de redes basadas en intención y redes autónomas, pero apenas vamos en camino, señaló Fernando Capella.

“No creo que ya estemos ahí”, reconoció, y explicó que existen seis niveles de madurez de las redes, del 0 al 5, para llegar a una red completamente autónoma, según el framework del TM Forum. “Ya vemos en el mercado a operadores de nivel 2 y 3, pero no totalmente autónomos. Eso va a demandar todavía mucha inversión”, comentó.

El requisito clave en el modelo de red autónoma es que la infraestructura sea programable, capaz de generar datos y analizarlos mediante herramientas de inteligencia, así como poder ejecutar comandos de retorno de forma automática, describió Capella. Sin programabilidad end to end, la automatización es parcial.

Al hablar de consejos para transitar el camino que conlleva la evolución de las redes de telecomunicaciones en América Latina, la recomendación inicial de Capella parece sencilla, pero no lo es: llevar a cabo un inventario completo de los activos y la infraestructura, y mantener una visibilidad total.

“Hay una frase que nosotros estamos acostumbrados a decir: You can’t AI what you can’t see”, subrayó. Sin datos consolidados y actualizados de la infraestructura, aplicar inteligencia artificial en las redes es inviable.

Capella advirtió que muchos operadores aún trabajan con múltiples sistemas de inventario de su infraestructura de red, no siempre sincronizados ni actualizados. Así que, antes de aspirar a una red autónoma, es indispensable hacer una limpieza de esos recursos, consolidar información y obtener visibilidad en tiempo real de todos los recursos de red.

Solo entonces será posible definir áreas piloto, automatizar por etapas algunas partes de la operación y avanzar gradualmente hacia una operación más autónoma, aconsejó Capella.

Los eventos masivos demandan elasticidad programable

Adicionalmente a la presión sobre las redes que proviene de la IA, se espera que el Mundial de Fútbol 2026 genere enormes picos eventuales de demanda. Un escenario como este obliga a dimensionar la red para situaciones extraordinarias.

Capella dijo que, si la infraestructura es programable, es posible “incrementar la capacidad a través de comandos de software” para acomodar tráfico en momentos específicos, incluso de forma remota o autónoma.

Esta facilidad para cambiar la entrega de capacidad de acuerdo con la demanda es lo que se conoce como elasticidad, y el ejecutivo de Ciena declaró que esta característica tiene que dejar de estar relacionada exclusivamente de la nube y convertirse en una propiedad de la red física.

Finalmente, Fernando Capella recalcó que hoy el contexto es particularmente relevante para el mercado de América Latina, pues la inversión en inteligencia artificial tiene un impacto directo en la expansión de centros de datos. Esta distribución geográfica –tanto por demandas energéticas como por el tema de la soberanía de datos, “que sigue siendo una preocupación de los países”– demandará transporte óptico de alta capacidad y herramientas de gestión avanzadas, y abre oportunidades para la conectividad regional.

No en balde los productos más demandados de Ciena actualmente en Latinoamérica tienen que ver con conectividad y transporte ópticos, incluyendo su chipset WaveLogic 6 (que permite transmitir hasta 1,6 terabits por canal) y su plataforma Blue Planet para gestión de redes.

“Estamos muy entusiasmados con las oportunidades que eso va a generar para los proveedores y, obviamente, para nosotros también, por ser uno de los principales proveedores de tecnología de transporte y conectividad”, compartió.

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