Centros de datos e IA, la nueva ecuación que redefine las redes en LATAM

A medida que la inteligencia artificial transforma las industrias de América Latina, el próximo desafío no es sólo el poder de cómputo, sino construir redes de fibra que puedan mover la inteligencia a la velocidad de la innovación, señala Ciena.

El auge de la inteligencia artificial (IA) en América Latina está trascendiendo el software para convertirse en una revolución de infraestructura. Tras los grandes modelos de lenguaje, la automatización de procesos y la explosión de servicios digitales se encuentra una infraestructura física que debe soportar flujos masivos de datos, volúmenes de tráfico sin precedentes y el rendimiento de red extremo que exige la IA.

De acuerdo con Research and Markets, se espera que el mercado regional de centros de datos alcance US$ 14.300 millones para 2030, duplicando su tamaño. En tanto, proyecciones de PwC señalan que la adopción de IA podría impulsar el PIB de América Latina en un 5,4 % o US$ 500.000 millones para el mismo año. Con todo, este potencial depende de un factor crítico: la conectividad.

Es que la IA no solo requiere más computación, sino también centros de datos interconectados capaces de intercambiar información a decenas de terabits por segundo, con redundancia, escalabilidad y eficiencia energética. Las cargas de trabajo de la IA moderna se distribuyen en múltiples clústeres que deben funcionar como un único sistema coherente. Esta interdependencia está impulsando una nueva ola de demanda de redes ópticas de alta capacidad.

Un estudio global reciente de Ciena y Censuswide, basado en 1.300 responsables de la toma de decisiones de centros de datos en 13 países, reveló que el 53 % prevé que las cargas de trabajo de IA se conviertan en la principal fuente de demanda de interconexión en tres años. Además, el 43 % de los nuevos centros de datos se construirán específicamente para aplicaciones de IA, lo que indica que el crecimiento será estructural, no incremental.

Carlos Hernández

Actualmente, Latinoamérica alberga alrededor de 498 centros de datos, de los cuales el 79 % se concentra en Brasil, México, Chile, Colombia y Argentina, según los datos de Ciena. Solo Brasil cuenta con 189 instalaciones (41 %). Si bien esta agrupación propicia economías de escala, también genera cuellos de botella si la conectividad no evoluciona en paralelo. La IA no solo necesita más centros de datos, sino también centros mejor conectados.

La conectividad, por lo tanto, se convierte en la columna vertebral invisible de la competitividad. La capacidad de procesamiento sirve de poco si los datos no pueden transferirse de forma rápida y fiable. Es aquí donde los operadores de fibra óptica y los proveedores de infraestructura óptica avanzada, como Ciena, desempeñan un papel estratégico como facilitadores del ecosistema de IA de la región. Con sus innovaciones –como WaveLogic 6–, han demostrado que la capacidad de red puede superar los 1,1 Tb/s por longitud de onda en distancias superiores a 800 km, como en el caso de BR.Digital en Brasil.

Esos avances redefinen el significado de la "interconectividad de baja latencia" en una región caracterizada por una vasta geografía y topologías históricamente fragmentadas. La capacidad de transportar flujos masivos de datos a escala continental, sin comprometer la eficiencia energética ni el costo por bit, diferenciará a los líderes en IA de los rezagados.

A medida que se planifican y anuncian nuevas regiones de nube prioritarias para la IA, y otras grandes iniciativas de infraestructura de IA en Latinoamérica, se prevé que la demanda de interconexión de centros de datos de alta capacidad se multiplique. Esta evolución también está transformando a los proveedores de servicios de red, quienes ahora ven oportunidades para monetizar la fibra mediante nuevos modelos como las redes de fibra óptica gestionadas (MOFN, por sus siglas en inglés). Con estos acuerdos, los hyperscalers alquilan infraestructura óptica gestionada a operadores locales, lo que garantiza tanto la escalabilidad como el tiempo de llegada al mercado.

El reto para América Latina es pensar más allá de los ciclos de inversión a corto plazo. La región no debe permanecer como un destino pasivo para las empresas tecnológicas globales, sino construir su propio ecosistema, invirtiendo en redes troncales de escala terabit, diversificando las rutas internacionales e implementando tecnologías ópticas de última generación a gran escala.

En última instancia, la solidez del desarrollo de la IA en América Latina dependerá de las redes que lo sustenten. Las iniciativas de centros de datos pueden multiplicarse, pero sin una conectividad escalable y resiliente, corren el riesgo de no ser sostenibles y de crear islas digitales en lugar de un ecosistema integrado.

El verdadero desafío, entonces, no es solo ampliar la capacidad, sino aprovechar al máximo cada par de fibra y hacer que las redes sean más inteligentes. La convergencia de la IA, los centros de datos y las redes ópticas ya está redefiniendo la economía digital, y las soluciones de conectividad avanzadas, como las de Ciena, no solo transportan datos; impulsan el futuro de la inteligencia en Latinoamérica.

Carlos Hernández es director senior de Ventas Regionales de Ciena. Con más de 20 años de experiencia en la industria, se ha desempeñado en diversos cargos, incluyendo las gerencias de Ingeniería de Sistemas en NEC Corporation y de Desarrollo de Ventas en Northern Telecom, Inc. Antes de unirse a Ciena, fue director ejecutivo de Ventas en Nortel Networks. Es Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Tecnológica de La Habana "José Antonio Echeverría", CUJAE.

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