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Colombia entra en una nueva etapa de conectividad
El desafío ya no es conectar más personas, sino construir redes capaces de sostener la economía digital.
La conectividad móvil en Colombia está entrando en una nueva fase. Después de varios años centrados en ampliar la cobertura y facilitar el acceso a internet, el principal desafío del país ya no consiste únicamente en conectar a más personas, sino en garantizar que las redes cuenten con la capacidad, la estabilidad y la resiliencia necesarias para soportar una economía cada vez más digital.
Las cifras muestran que Colombia avanza rápidamente hacia ese escenario. De acuerdo con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), al cierre del primer trimestre del año pasado, el país registró más de 49 millones de accesos móviles a internet, lo que consolida al teléfono celular como el principal medio de conexión para millones de colombianos.
Al mismo tiempo, las estadísticas oficiales del MinTIC indican que el país supera los 92,5 millones de líneas móviles activas, una penetración superior al 170 % con respecto a la población. El indicador refleja no solo la existencia de usuarios con múltiples líneas, sino también la creciente dependencia de la conectividad para el trabajo, la educación, el entretenimiento, las finanzas digitales y la operación de empresas de todos los tamaños.
La evolución del mercado también se evidencia en la calidad de las conexiones. Según el MinTIC, más del 80 % de los accesos móviles a internet ya se realizan a través de redes de banda ancha 4G, mientras que la adopción de la tecnología 5G comienza a acelerarse tras su lanzamiento comercial.
Esa tendencia es confirmada por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), cuyos informes sectoriales señalan que, durante el segundo trimestre de 2025, los accesos móviles a redes 5G registraron uno de los mayores crecimientos interanuales desde el inicio de su despliegue en Colombia.
Más usuarios conectados, mayor presión sobre las redes
Aunque el crecimiento de la conectividad representa un avance en la transformación digital del país, también está generando nuevos desafíos para los operadores de telecomunicaciones. Cada día aumenta el consumo de video en alta definición, plataformas de streaming, videojuegos en línea, aplicaciones colaborativas, comercio electrónico, servicios financieros digitales y soluciones empresariales alojadas en la nube. Todos estos servicios demandan mayores velocidades, menor latencia y una disponibilidad prácticamente permanente.
Como consecuencia, las redes móviles enfrentan una presión creciente sobre su capacidad de procesamiento y transporte de datos. "Colombia atraviesa una transformación digital acelerada. Para los operadores, modernizar sus redes y procesos ya no es una opción, sino una necesidad estratégica. Nuestro propósito es acompañar esa evolución con soluciones que permitan responder a las nuevas exigencias del mercado", afirma Juan Carlos Buitrago, Chief Sales Officer de JSC Ingenium.
No obstante, la situación no es exclusiva del mercado colombiano. Según la GSMA, organización que agrupa a la industria móvil mundial, las telecomunicaciones generan actualmente más de 550.000 millones de dólares en el Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina, mientras que el tráfico de datos móviles en la región podría multiplicarse por cerca de cuatro veces antes de 2030.
Ese crecimiento está impulsado por la expansión de la economía digital, la masificación de los servicios en la nube, el comercio electrónico y la internet de las cosas (IoT), fenómenos que están modificando la forma en que personas, empresas y gobiernos utilizan las redes de telecomunicaciones.
Más allá de la cobertura
Durante muchos años, el principal objetivo de las políticas públicas consistió en ampliar la cobertura de internet y reducir la brecha digital. Hoy el debate comienza a cambiar.
Para los expertos del sector, la conversación ya no puede centrarse únicamente en cuántas personas están conectadas, sino en la capacidad de la infraestructura para soportar aplicaciones que requieren disponibilidad permanente.
"La industria móvil enfrenta uno de sus momentos más retadores. Los operadores necesitan infraestructuras más ágiles, automatizadas y sostenibles para responder a nuevas exigencias regulatorias, tecnológicas y de consumo sin comprometer la eficiencia operativa", sostiene Buitrago.
Esa visión coincide con las proyecciones de la firma de análisis IDC, según las cuales, para 2027, más del 70 % de las organizaciones latinoamericanas priorizarán inversiones en modernización tecnológica, automatización y resiliencia digital, impulsadas por el crecimiento de los servicios digitales y la necesidad de garantizar la continuidad operativa. La transformación tecnológica implica avanzar hacia arquitecturas nativas en la nube, virtualización de funciones de red, automatización de procesos y plataformas de gestión más flexibles, capaces de responder al incremento constante del tráfico de datos.
Así mismo, el impacto de esta evolución trasciende el sector de las telecomunicaciones. Hoy, actividades como el transporte, la logística, la industria, los sistemas de pago, la seguridad privada, la gestión energética y la atención médica dependen cada vez más de conexiones permanentes. La GSMA Intelligence estima que para 2030 habrá más de 38.000 millones de dispositivos IoT conectados en el mundo, impulsados por sectores como la movilidad, la telemetría, la energía, la salud, las ciudades inteligentes y la automatización industrial.
En este contexto, una interrupción en las comunicaciones puede afectar procesos productivos completos y comprometer la continuidad de servicios considerados esenciales.
Telemedicina, un claro ejemplo
Según el Ministerio de Salud y Protección Social, Colombia ya superó los 100 millones de atenciones virtuales, consolidando este modelo como parte integral del sistema de salud. Sin embargo, el crecimiento de estas plataformas también pone sobre la mesa nuevos desafíos relacionados con la infraestructura tecnológica que las sustenta.
"La telemedicina ya es una realidad consolidada. El desafío ahora es garantizar que la conectividad responda a los niveles de exigencia que requieren estos servicios", explica Alberto de Lucas, director técnico de ALAI Secure.
El especialista advierte que muchas aplicaciones críticas dependen de comunicaciones continuas, baja latencia y alta disponibilidad. En sistemas de monitoreo remoto de pacientes o telemetría médica, una interrupción puede afectar directamente la capacidad de supervisión clínica.
Además, aspectos como la soberanía de los datos, la dependencia de infraestructuras internacionales y la continuidad operativa comienzan a adquirir mayor relevancia para hospitales, aseguradoras y prestadores de servicios de salud. En esa línea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha señalado que la digitalización puede generar eficiencias de hasta un 25 % en los costos de los sistemas de salud, siempre que esté respaldada por una infraestructura tecnológica robusta y estable.
Así las cosas, el reto para los próximos años no será únicamente ampliar la cobertura de internet, sino construir redes capaces de responder a aplicaciones que demandan comunicaciones permanentes, seguras y de alta capacidad. En ese escenario, operadores, reguladores, proveedores tecnológicos y empresas tendrán que avanzar de manera coordinada para fortalecer una infraestructura que ya dejó de ser únicamente un servicio de telecomunicaciones y se convirtió en un componente esencial para la competitividad del país, el funcionamiento de los servicios públicos y el desarrollo de la economía digital.
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