¿No tiene ROI de su IA? El problema no es la tecnología, sino la falta de capacitación
Mientras las organizaciones aceleran sus inversiones en inteligencia artificial, la mayoría de los proyectos piloto no genera impacto trazable y la razón principal no está en la tecnología, sino en la falta de capacitación orientada a resultados de negocio, afirma Menthera.
El 95 % de los pilotos de inteligencia artificial no generan resultados tangibles en las empresas, afirma el reporte "The GenAI Divide: State of AI in Business 2025" de MIT NANDA. A pesar de ese dato, las organizaciones han invertido grandes cantidades en IA y en la capacitación de sus empleados para evitar rezagarse, a pesar de que no siempre se aprecia el retorno. Sin embargo, el problema no es de la IA, según lo explicó Luis González y González, consultor especializado en tecnología y CEO de Agencia Luis GyG, sino de las personas.
Durante un evento organizado por Menthera, una plataforma de ejecución de inteligencia de negocio enfocada en mapear capacidades, detectar brechas y desarrollar talento dentro de una organización, se puso sobre la mesa la cuestión de: ¿qué tanto de la inversión en IA es redituable para las empresas de manera fácil de identificar?
Comparada con Estados Unidos o Europa, Latinoamérica aún muestra resistencia a incorporar la IA dentro de sus procesos empresariales. Parte de ese recelo, comentó González, es la omisión de "explicar la IA de manera que se entienda". Para el experto, mucho del sentimiento en contra de su adopción viene del poco entendimiento que se tiene sobre el tema, ya sea para bien o para mal.
¿Inversión o despilfarro?
Sin embargo, mientras las organizaciones enfocan grandes esfuerzos en comprar e integrar herramientas de IA, la realidad es que gran parte de sus empleados no la adoptan para sus tareas habituales, con lo que la inversión se vuelve un gasto innecesario para la billetera de la compañía.
Si las herramientas empresariales no cubren las funciones específicas que requiere cada perfil, o las capacitaciones son demostraciones superficiales sin impacto real en los asistentes al curso, los usuarios seguirán decantándose por sus tácticas habituales, que hoy incluyen el uso no autorizado de IA (Shadow AI), lo cual puede acarrear graves riesgos para la confidencialidad.
Los representantes de Menthera señalaron que cada perfil dentro de la empresa tiene requerimientos específicos, y no todos los empleados cuentan con la misma proficiencia tecnológica, por lo que las licencias, herramientas y cursos incorporados deben considerar estas brechas entre niveles para garantizar su efectividad.
Aplicar la fórmula “tarea + tecnología + usuario = desempeño”, detalló Luis GyG, quiere decir que la solución no radica en una adopción desmedida de integraciones de IA, sino en ubicar exactamente cuáles son los puntos de dolor a los que se enfrenta la compañía para resolverlos. Enfocarse únicamente en aventajar a la competencia o agregar los desarrollos más recientes para alardear lleva a pérdidas de inversión sin un ROI directo y trazable.
Las licencias adquiridas deben servir a las necesidades concretas de la organización y dar respuesta a cuestiones como: ¿Qué aqueja a la empresa? ¿Cuáles son las tareas repetitivas o procesos tediosos con oportunidad de mejora? Hacer más eficiente el flujo de trabajo y aumentar la productividad requieren, primero, identificar las fallas en el sistema.
La paradoja de la capacitación
Tras ese primer paso, las compañías no pueden quedarse únicamente en buscar la herramienta adecuada; capacitar a los colaboradores es fundamental.
Luis GyG explicó que mientras las herramientas impulsadas por IA tienen una vida útil de 2,5 años, las habilidades no expiran. El ritmo vertiginoso al que evoluciona la IA hace que aprender una herramienta específica tenga menos valor que desarrollar capacidades transferibles, apuntó. Una inversión en el capital humano más trazable enfatiza habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el aprendizaje continuo, el uso responsable de la IA, la ciberseguridad y la higiene digital. Construir fundamentos sólidos de entendimiento hará que la adopción futura de cualquier herramienta sea más fluida y rápida.
“El 70 % del valor de la IA viene de los usuarios”, afirmó Luis GyG. Esto deja de lado el temor de los empleados a ser reemplazados por IA y agentes inteligentes, ya que, de lo que se trata es de crear procesos donde el criterio humano se junte con la rapidez de la IA para lograr los resultados necesarios al ritmo que el mercado exige. La capacidad de convertir entrenamientos en resultados se convertirá en un diferenciador competitivo clave, destacó.