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Mundial 2026: El reto de soportar la operación más dinámica del año
Con la llegada de visitantes por la Copa Mundial 2026, estimada en más de cinco millones, se espera que se produzcan picos de tráfico y compras para los cuales las empresas deben estar preparadas, dice Netsoft.
Con el Mundial de Fútbol 2026, México vivirá uno de los eventos más grandes de su historia reciente. El acontecimiento no solo traerá visitantes a los estadios y a circuitos turísticos, sino que también se espera millones de transacciones, picos de demanda simultáneos y una presión operativa inédita para empresas de retail, alimentos, movilidad, hospitalidad y servicios.
Para muchas organizaciones, asegura Elisa García Barragán, CEO de Grupo Netsoft, firma mexicana de gestión de tecnología financiera, el verdadero reto ante ese evento tan dinámico económicamente no será atraer clientes, sino sostener la operación cuando la demanda se multiplique en tiempo real.
De acuerdo con estimaciones oficiales, se espera la llegada de más de 5,5 millones de visitantes internacionales, un incremento de 44 % en la actividad turística y una derrama superior a mil millones de dólares. Detrás de esa oportunidad económica, existe una presión sobre inventarios, pagos, facturación, proveedores, fulfillment y capacidad de respuesta operativa.
“El Mundial no solo va a exigir más ventas; va a exigir más capacidad de reacción. Las empresas que no tengan visibilidad operativa en tiempo real van a sentir la presión desde el primer pico de demanda. Es decir, es una temporalidad que no va a premiar a quién tiene la mejor campaña comercial, sino a quién puede sostener su operación cuando la demanda se multiplica de golpe”, explica García Barragán.
La especialista indica que, en eventos de demanda masiva, el problema rara vez está en el front-end —la tienda en línea, la promoción o el punto de venta—; generalmente, los retos aparecen detrás, cuando los inventarios no coinciden, los pagos no se concilian, las facturas se retrasan o los sistemas tardan demasiado en reflejar lo que realmente está ocurriendo. "El cuello de botella ya no está en vender. Está en procesar correctamente lo vendido", indica la CEO de Grupo Netsoft.
En retail, por ejemplo, más que en la venta digital, la presión ocurre cuando el inventario físico, el comercio electrónico, los puntos de venta y la facturación operan sobre sistemas distintos que no se actualizan en tiempo real. Alcanzar un nivel de integración que verdaderamente genere un flujo dentro de las transacciones del negocio, dice la ejecutiva, requiere integrar un ERP que permita conectar pedidos, pagos, inventarios y fulfillment dentro de una misma arquitectura operativa.
En la práctica, esto significa que una venta realizada desde cualquier canal, ya sea físico o en línea, puede reflejarse inmediatamente en inventario disponible, facturación, surtido y contabilidad, reduciendo la dependencia de conciliaciones manuales posteriores.
Más allá de sumar funcionalidades, la lógica detrás de estas plataformas tecnológicas apunta a reducir la fricción, logrando menos validaciones manuales, menos dependencia de sistemas intermedios y mayor visibilidad en tiempo real sobre lo que está ocurriendo en la operación.
Además, integrar la inteligencia artificial en el proceso es fundamental. En el caso de NetSuite, por ejemplo, Elisa García Barragán comenta que las actualizaciones más recientes de incorporan capacidades de IA para sincronizar el inventario, automatizar el pricing, gestionar los almacenes y realizar análisis operativo en tiempo real. Adicionalmente, se incluye mejoras en integraciones con plataformas de comercio electrónico para mantener alineados pedidos, pagos e inventarios durante operaciones de alta demanda.
“Para los negocios, el verdadero problema aparecerá cuando intenten operar un evento de esta magnitud con procesos fragmentados. La tecnología puede acelerar la operación, pero también puede acelerar el caos si los sistemas no conversan entre sí”, resalta García Barragán.
Así pues, el Mundial de 2026 pondrá a prueba la capacidad comercial de las empresas mexicanas, aunque particularmente probará su capacidad de responder operativamente bajo presión, y en tiempo real.