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La última milla en 2026 evoluciona por la IA y el quick-commerce
Soluciones de IA que prescriben y ejecutan, visibilidad en tiempo real y automatización a gran escala están redefiniendo las operaciones logísticas en un mercado que ya no tolera la ineficiencia.
La logística también está cambiando sus plumas debido al impacto de la inteligencia artificial (IA). Un 78 % de empresas líderes en la cadena de suministro, a nivel global, han logrado mejoras operativas significativas tras implementar soluciones impulsadas por IA, según datos del McKinsey Global Institute, que también señala que el mercado global de la IA en logística, en 2025, llegó a casi US$21 mil millones, un crecimiento de 45,6 % CAGR con respecto al 2020.
Con usuarios que esperan, cada vez más, entregas el mismo día, rastreos en tiempo real y un servicio personalizado continuo, las empresas han optado por implementar soluciones con IA que les permitan atender estas demandas. Actualmente, según la empresa de logística Docshipper, un 65 % de los costos de logística se relaciona con la entrega de última milla y la ineficiencia en el inventario, dos aspectos en los que la IA puede tener un gran impacto.
Precisamente, Microsoft estima que la IA permite la reducción de costos logísticos en 15 %, así como la optimización de inventarios en 35 %, y la mejora de hasta 65 % en los niveles de servicio. Al año, su impacto económico se estima entre 1,3 y dos mil millones de dólares.
Entre sus principales casos de uso actuales, están:
- La optimización de rutas: permite establecer rutas dinámicas basadas en datos que reducen el consumo de combustible hasta en un 15 %.
- Prevenir la demanda: la IA analiza las tendencias del mercado, el clima y los datos históricos para mejorar la precisión del inventario.
- Automatizar los almacenes: se utilizan robots con IA y visión artificial para clasificar, recoger y empaquetar.
- Realizar mantenimiento predictivo: los sensores detectan problemas en los equipos de los camiones o en la maquinaria del almacén antes de que se produzcan fallos, lo que reduce el tiempo de inactividad hasta en un 50 %.
Sin embargo, a pesar de la alta tasa de adopción, persistirán desafíos durante este año, como la escasez de profesionales cualificados, los presupuestos ajustados y los problemas de calidad de los datos.
¿Qué avances se esperan? La empresa de consultoría para cadena de suministro LDM, y las plataformas de optimización de última milla DispatchTrack y SimpliRoute señalan sus perspectivas.
De predecir a prescribir
El análisis predictivo que permitían las soluciones tempranas de IA en logística se está convirtiendo en sistemas autónomos capaces de tomar decisiones y ejecutarlas sin intervención humana. José Ambe, CEO de la empresa de consultoría para la cadena de suministro LDM, afirma que "la IA no solo predice; ahora prescribe y ejecuta”, y advierte que quienes no adopten esta tecnología “quedarán fuera del juego en menos de tres años".
Mientras las plataformas con gemelos digitales simulan escenarios complejos y ajustan rutas en tiempo real, los agentes autónomos negocian tarifas y redistribuyen inventarios sin necesidad de supervisión constante, enumera Carlos Díaz Ojeda, gerente general de DispatchTrack Latinoamérica.
"Con la demanda actual, las empresas necesitan algoritmos capaces de calcular rutas considerando el tráfico, los horarios y las restricciones; reducir los kilómetros y los costos operativos; e incrementar la puntualidad y el OTIF", advierte. De esta forma, la IA permitirá convertir lo que era el principal punto de fricción operativa de la cadena de suministro, en una ventaja diferenciadora.
La visibilidad total trae un nuevo estándar de confianza
La trazabilidad en la última milla se ha convertido en un requisito estratégico. Ambe, de LDM, comenta que se espera que el mercado global de torres de control inteligentes alcance 8,75 mil millones de dólares este año, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 15 %. Esta infraestructura, junto con los sensores de internet de las cosas (IoT) y la cadena de bloques, permitirá el seguimiento de los productos desde el origen hasta el destino, garantizando la transparencia.
Esta capacidad de trazabilidad mejora la experiencia del cliente, y se convierte en un activo estratégico para la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo. Díaz, de DispatchTrack, recalca que la transparencia total que hoy exigen los consumidores incluye saber dónde está su pedido, quién lo entrega y a qué hora llegará. La visibilidad en tiempo real, con mapas en vivo, notificaciones automáticas y tiempos estimados de llegada (ETA) dinámicos –según el tráfico– se ha vuelto indispensable.
"Cuando las personas pueden seguir el estado de su pedido en cada etapa, la confianza aumenta y los reclamos disminuyen drásticamente", afirma.
Más robots y centros logísticos inteligentes
Los centros logísticos están evolucionando hacia ecosistemas inteligentes, donde la colaboración humano-máquina define la productividad, dice José Ambe. LDM comparte que el mercado global de robótica en almacenes se proyecta en US$ 18,7 mil millones para 2033, con un crecimiento anual de casi 13 %. Además, la consultora anticipa que, en 2026, el 60 % de las nuevas implementaciones incluyan robots móviles autónomos (AMR) y menciona que Amazon ya ha invertido más de mil millones de dólares en soluciones de robótica e IA, marcando el ritmo de adopción.
"El futuro de la automatización no sustituye al talento humano, lo potencia; la sinergia humana-máquina será clave para un salto cualitativo en productividad", añade Ambe.
DispatchTrack indica que también se observa un crecimiento de los microcentros de distribución, ubicados estratégicamente cerca de zonas urbanas, para reducir tiempos y costos de entrega en zonas congestionadas. Esta infraestructura de proximidad seguirá acortando la distancia entre el almacén y el cliente final, permitiendo entregas más ágiles y apoyando el modelo de quick-commerce, que también promoverá las flotas ligeras y ágiles, y los sistemas capaces de procesar miles de órdenes simultáneas. “Este modelo exige velocidad, precisión y tecnología de reacción inmediata”, resalta Carlos Díaz.
Para el ejecutivo, el futuro de las flotas logísticas es híbrido, y combinará la operación propia con una tercerización inteligente que les permita crecer rápidamente, reducir costos y adaptarse a la estacionalidad. “El reto está en administrarlas como una sola operación, con visibilidad, documentación y desempeño homogéneos”, dice.
La experiencia del cliente es el centro
Debido a que la última milla representa el único punto de contacto físico entre muchas marcas y sus consumidores, se convierte en un momento crítico para la experiencia del cliente. Bajo esta mirada, las empresas concentran esfuerzos en tres áreas:
- la comunicación continua durante el trayecto,
- la evidencia de entrega con fotos, firma y geolocalización, y
- las encuestas posentrega automáticas.
"Cada entrega es una oportunidad para fortalecer la relación con el cliente y diferenciarse en un mercado saturado. Las compañías que entiendan que la última milla es estratégica serán las que lideren los próximos años", afirma Díaz Ojeda de DispatchTrack.
Al priorizar esta experiencia, apunta el ejecutivo, no solo se reducen los reclamos, sino que se construye la lealtad. “La calidad de la última milla define la percepción de la marca completa”, resalta.
Un mayor foco ambiental
Ya que el transporte se mantiene como una de las principales fuentes de dióxido de carbono, la logística se encuentra en el centro de una conversación que ya no puede postergarse. Según datos de DispatchTrack México, en octubre de 2025 se registraron cerca de 40 millones de kilómetros recorridos, un incremento del 384 % respecto a octubre de 2024; y las rutas iniciadas alcanzaron 80.857, un crecimiento del 33 % con respecto al año anterior.
Frente a la mayor cantidad de pedidos entregados, la mayor presión sobre tiempos y costos, y una circulación urbana saturada, la optimización de rutas se consolidó como una de las pocas acciones que permiten reducir las emisiones de forma inmediata.
En el caso de SimpliRoute, la empresa informó que, durante 2025 se planificaron más de 606 millones de kilómetros en su operación regional en América Latina, mientras que, en México, la operación alcanzó 271 millones de kilómetros. Al optimizar sus rutas, la compañía pudo ahorrar casi 140 millones de kilómetros, reducir el consumo en más de 17 millones de litros de combustible, y evitar la emisión de 29.345 toneladas de CO2 en un solo año.
Esto se logró al reorganizar en un solo recorrido rutas que antes se planificaban de forma aislada. Así, entregas que se realizaban con varios vehículos recorriendo zonas similares se concentraron en menos unidades y con trayectos más cortos. “Optimizar rutas no es una promesa futura; es una decisión diaria que genera resultados medibles desde el primer día. Cada kilómetro que no se recorre por una mala planeación es una emisión que no llega a la atmósfera”, explica Álvaro Echeverría, CEO de SimpliRoute.
“Si queremos hablar en serio de emisiones y ciudades más habitables, la conversación tiene que empezar por cómo decidimos mover mercancías. La logística ya demostró que puede ser parte de la solución”, resalta Echeverría.
Finalmente, el gerente general de DispatchTrack Latinoamérica considera que 2026 será un año decisivo para la logística de última milla en México y América Latina, en el que la innovación tecnológica, la sostenibilidad y la colaboración redefinirán la forma en que se entrega valor al cliente final.
Las organizaciones que integren IA, visibilidad total y automatización en su infraestructura logística no solo mejorarán su eficiencia operativa, sino que definirán el estándar competitivo de la próxima década, concluye Carlos Díaz.
6 tendencias que redefinen la última milla
Carlos Díaz Ojeda de DispatchTrack identifica seis tendencias que marcarán 2026 como un año decisivo para la logística:
- Operaciones colaborativas y optimizadas: La consolidación de entregas a través de plataformas colaborativas permite a distribuidores y retailers compartir rutas y capacidades, reduciendo kilómetros recorridos y optimizando costos logísticos. Esta mutualización de operaciones entre distintos sectores se consolida como un estándar de eficiencia.
- Infraestructura de proximidad: Los micro-hubs y centros urbanos estratégicamente ubicados acortan la distancia entre almacén y cliente final, y habilitan entregas más rápidas en zonas de alta demanda.
- Logística inteligente impulsada por IA: Con el uso de inteligencia artificial, aprendizaje automático y automatización, se optimizan rutas, se predice la demanda, se asignan cargas, se reducen errores y se mejora la precisión operativa.
- Modelos de entrega flexibles: Estos incluyen ventanas de entrega personalizadas, opciones de recolección en lockers o puntos de conveniencia, click-and-collect desde tiendas físicas, y canales de notificación y rastreo más transparentes.
- Sostenibilidad como estándar: Además del uso de vehículos eléctricos en zonas urbanas, se usará rutas optimizadas que reduzcan emisiones y empaques sostenibles.
- Gestión eficiente de devoluciones: Con el auge del comercio electrónico, la logística inversa deja de verse como un costo para convertirse en una pieza clave para la satisfacción del cliente, con trazabilidad, automatización y flujos optimizados.