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Apagones, conflictos y eventos políticos ponen en jaque a la conectividad
La estabilidad de internet ya no depende solo de la tecnología, sino también de factores políticos, energéticos y geopolíticos que están redefiniendo su resiliencia, muestra reporte de Cloudflare.
Durante años, las caídas de internet se explicaban principalmente por fallas técnicas o errores humanos. Hoy, la conectividad enfrenta una nueva etapa de vulnerabilidad en la que apagones, decisiones políticas y conflictos armados convergen como factores críticos que pueden interrumpir el acceso a la red a gran escala. Así lo revela el “Q1 2026 Internet Disruptions Report” de Cloudflare.
El reporte documenta un aumento en la frecuencia, duración e intensidad de las interrupciones, así como un cambio en su naturaleza pues pasaron de ser incidentes técnicos aislados, a eventos sistémicos que reflejan tensiones estructurales en torno a la infraestructura digital. De hecho, han regresado los apagones de internet impulsados por gobiernos en países como Irán, donde se registraron interrupciones deliberadas de conectividad, particularmente en contextos políticos sensibles.
En Irán, el tráfico de internet cayó prácticamente a cero entre el 8 y el 21 de enero de 2026, en uno de los bloqueos más prolongados de los últimos años. Durante ese periodo, el acceso estuvo restringido mediante mecanismos como filtrado de contenido, listas blancas y tarjetas SIM limitadas, lo que permitió únicamente el acceso a sitios previamente autorizados por el gobierno.
Este patrón también se replicó en procesos electorales. En la República del Congo, el tráfico de internet se desplomó a niveles cercanos a cero durante aproximadamente 60 horas en el contexto de la elección presidencial, reforzando la tendencia de que la conectividad se utilice como herramienta de control durante momentos críticos.
A estos factores se suma la variable de la infraestructura digital en zonas de conflicto. Durante el primer trimestre, ataques con drones impactaron los centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en Medio Oriente, provocando daños estructurales, interrupciones en el suministro eléctrico y fallas de conexión en servicios asociados. En algunos casos, incluso las acciones para contener incendios generaron daños adicionales por agua en la infraestructura. Este tipo de eventos deja en evidencia que los centros de datos —columna vertebral de la economía digital— no están exentos de riesgos propios en escenarios bélicos.
Desde Cloudflare señalaron que, en paralelo, la fragilidad de la infraestructura energética sigue siendo uno de los principales detonantes de interrupciones. El reporte documenta múltiples eventos relevantes en América Latina y el Caribe. Por ejemplo, Paraguay registró caídas de tráfico de hasta 72 % tras fallas en su sistema eléctrico, mientras que, en República Dominicana, una interrupción significativa en el suministro energético provocó una disminución abrupta de la conectividad. El caso más crítico fue el de Cuba, donde se reportaron tres colapsos distintos del sistema eléctrico nacional en marzo, con caídas de tráfico de hasta 77 % en comparación con semanas previas.
En Europa, la tormenta Kristin provocó daños en infraestructura eléctrica en Portugal que derivaron en caídas de tráfico de hasta 70 % en algunas regiones.
Para mercados como México, este nuevo contexto subraya la importancia de considerar la conectividad como un activo estratégico que puede verse afectado por factores externos a la tecnología misma.
“La resiliencia de internet ya no depende únicamente de la robustez de la red, sino de un ecosistema más amplio que incluye estabilidad política, infraestructura energética confiable y protección física de centros de datos y cables de comunicación”, finalizaron desde Cloudflare.