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Integrar, entender y decidir, el verdadero reto de la digitalización empresarial
Al permitir la integración de las operaciones empresariales, la digitalización se convierte en una capacidad que define la competitividad al permitir que las empresas sean más eficientes, tengan un mejor control financiero, anticipen riesgos y tomen decisiones con mayor certeza.
En México, cada vez más empresas en crecimiento reconocen la importancia de la tecnología como un habilitador clave para su evolución. Sin embargo, en la práctica, muchas siguen operando con procesos fragmentados o herramientas aisladas como gestionar su contabilidad en hojas de Excel, realizar de forma manual procesos contables o que sus sistemas no estén conectados entre sí, limitando su eficiencia y capacidad de adaptación. Este tipo de prácticas, aunque funcionales en etapas tempranas, carecen de la velocidad y la precisión de la tecnología para competir.
En este contexto, el impulso de la inteligencia artificial comienza a formar parte de ese proceso, como herramienta que facilita ciertas actividades empresariales. De acuerdo con datos recientes de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en México, el 8 % de las empresas con más de 10 empleados utiliza inteligencia artificial, frente al promedio del 20,1 % en los países que forman parte de esta organización. Esto evidencia que el país avanza en el uso de la inteligencia artificial, pero también que existe una brecha importante en la adopción y, sobre todo, en su entendimiento para ser utilizada de forma correcta.
Este avance, asimismo, abre una nueva conversación para las empresas: no solo se trata de incorporar inteligencia artificial, sino de comprender cómo funciona y qué implicaciones tiene su uso en la operación diaria. A medida que estas herramientas comienzan a integrarse en procesos cada vez más relevantes –desde la generación de reportes hasta el análisis financiero o la automatización de decisiones–, la necesidad de contar con visibilidad, control y trazabilidad sobre la información se vuelve fundamental. Muchas empresas están adoptando la IA como una solución rápida para optimizar tareas, pero sin cuestionar qué sucede con los datos que ingresan ni cómo se construyen los resultados que reciben.
Miquel Torner
Así surge el concepto de la “caja negra” que, en el contexto de la IA, se refiere a aquellos sistemas donde las empresas obtienen un resultado sin tener visibilidad sobre cómo se procesan sus datos o cuál fue la manera de llegar a un resultado debido al uso de herramientas públicas. Para tareas simples, esto puede ser suficiente, pero cuando se trata de temas críticos financieros, fiscales u operativos, la falta de visibilidad sobre cómo se obtuvo el resultado, se convierte en un riesgo.
Delegar procesos sensibles a sistemas que no permiten trazabilidad implica ceder control en momentos donde la precisión y la auditoría son cada vez más relevantes. Además, en un entorno regulatorio exigente, entender cómo se generan los resultados es importante.
El uso de la IA en las plataformas empresariales integradas, como los sistemas ERP, juega un papel clave gracias a que se convierte en un complemento, dentro de una operación que la empresa puede entender y supervisar, al automatizar tareas, facilitar el análisis y mejorar la velocidad de respuesta. Todo esto dentro de un marco donde el control humano se mantiene.
Además, su uso permite pasar de una operación fragmentada a una operación conectada que integre áreas y centralice información para que cada acción del negocio genere datos útiles en tiempo real. Esta integración no solo mejora la eficiencia, también permite comprender lo que está ocurriendo dentro de la empresa.
El impacto es directo. Las empresas que logran integrar su operación a través de las herramientas tecnológicas son más eficientes, tienen un mejor control financiero, pueden anticipar riesgos y tomar decisiones con mayor certeza. La digitalización, en este sentido, se convierte en una capacidad que define la competitividad.
Sin embargo, hay un punto que no debe perderse de vista: la tecnología no reemplaza el criterio. La inteligencia artificial puede procesar información y detectar patrones, pero las decisiones estratégicas siguen dependiendo de las personas. Entender el negocio, interpretar los datos y asumir la responsabilidad de las decisiones sigue siendo una función humana.
Miquel Torner es el director general de Odoo México, una plataforma empresarial que ayuda a organizaciones a gestionar ventas, finanzas, operaciones, recursos humanos, marketing, comercio electrónico y más desde un solo sistema. Comenzó su carrera en Odoo San Francisco en 2016 como analista de negocios, y en 2018 se hizo cargo del equipo de consultoría y supervisó las implementaciones de Quickstart en las Américas. En 2020, se mudó a México para abrir en el país la primera oficina de Odoo.