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Tecnología ayuda a gestionar la presión estructural de los estadios en México
Estudios de monitoreo estructural han demostrado que el salto sincronizado de miles de aficionados puede generar vibraciones perceptibles en gradas y estructuras, como en 2018, cuando el Servicio Sismológico Nacional registró un “sismo artificial” en la Ciudad de México tras el gol de Hirving Lozano.
Uno de los temas que ha pasado desapercibido en la preparación del Mundial es la respuesta estructural de estadios e infraestructura ante cargas humanas masivas. En 2018, el Servicio Sismológico Nacional registró un “sismo artificial” en la Ciudad de México tras el gol de Hirving Lozano contra Alemania, provocado por los saltos masivos de los aficionados.
El fenómeno no es aislado: investigaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han documentado cómo goles del FC Barcelona generaron vibraciones detectables por sismómetros urbanos, mientras que, en Estados Unidos, la red sísmica del Pacific Northwest Seismic Network registró actividad durante un partido de la NFL en 2011.
Estos datos indican que la estructura de los estadios puede estar sometida a cargas variables y sincronizadas. De acuerdo con estudios académicos internacionales sobre monitoreo estructural (SHM, por sus siglas en inglés), las vibraciones inducidas por multitudes pueden ubicarse en rangos de frecuencia de entre 2 y 5 Hz, como lo reportó el Seismology Research Centre durante eventos masivos en Australia en 2025.
En México, la normativa es particularmente estricta. El Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México establece criterios de diseño sísmico, supervisión y responsabilidad estructural avalados por corresponsables en seguridad estructural. Estas disposiciones, reforzadas tras el Terremoto de México de 1985, obligan a que toda edificación cumpla con estándares rigurosos de resistencia, ductilidad y comportamiento dinámico.
Juan José Ramírez, ingeniero civil y director técnico de Huella Estructural en México, subrayó que el país cuenta con una de las normativas más robustas en materia estructural debido a su historial sísmico. “Toda obra debe alinearse al reglamento local y ser avalada por un corresponsable en seguridad estructural. Sin embargo, el proceso constructivo está sujeto a variaciones y error humano, por lo que el monitoreo posterior es clave para validar que la estructura real se comporte como fue diseñada”, explicó.
Por ejemplo, el cumplimiento normativo no elimina el riesgo asociado al envejecimiento de las estructuras, al uso intensivo ni a las variaciones entre diseño y ejecución.
“Hoy el reto no es solo construir bien, sino entender cómo se comportan las estructuras en tiempo real”, señaló Felipe Martínez, CEO de Huella Estructural. “El monitoreo estructural continuo permite medir variables como aceleraciones, desplazamientos y frecuencias de vibración, generando datos objetivos sobre el estado de una estructura. En estadios, esto es especialmente relevante porque las cargas humanas son dinámicas, rítmicas y pueden sincronizarse, generando fenómenos como amplificación o resonancia. la tecnología permite anticipar estos comportamientos y tomar decisiones informadas antes de que se conviertan en un riesgo”, explicó Martínez.
Tendencia en estadios
A nivel internacional, estadios como el San Siro en Italia o el Estadio do Dragão en Portugal han implementado sistemas de monitoreo en tiempo real para evaluar el comportamiento de gradas durante partidos y conciertos. En China, el Estadio Nacional “Nido de Pájaro” utiliza redes inalámbricas de sensores para medir parámetros estructurales y ambientales.
Las soluciones basadas en sensores inteligentes y análisis de datos permiten evaluar la “salud estructural” de estadios, puentes y aeropuertos en tiempo real, facilitando la detección temprana de anomalías, la identificación de cambios en la rigidez estructural y la construcción de modelos predictivos que ayudan a priorizar mantenimiento y reforzamiento. “El monitoreo estructural ofrece visibilidad continua sobre el comportamiento de una infraestructura. Durante el Mundial, esto se traduce en seguridad para millones de personas y en la continuidad operativa de instalaciones clave”, agregó Martínez.
Cada estructura tiene propiedades dinámicas propias como masa, rigidez y periodos de vibración que deben medirse en campo, enfatizó Juan José Ramírez. “En estadios existentes, como los que serán sede del Mundial, es fundamental instrumentar desde ahora para identificar sus frecuencias naturales y evitar fenómenos de resonancia con las cargas inducidas por el público. La fatiga en elementos estructurales por vibración repetitiva es una de las principales causas de degradación, y solo con datos en tiempo real se puede anticipar y mitigar este riesgo”, concluyó.
De cara al Mundial 2026, la salud estructural se posiciona como un elemento estratégico para garantizar no solo la seguridad, sino la resiliencia de la infraestructura. En un entorno donde un gol puede hacer vibrar a toda una ciudad, la tecnología y la ingeniería se convierten en aliados indispensables para asegurar que esa emoción se mantenga dentro de márgenes seguros.
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