Getty Images/iStockphoto

Nutanix: Presión por escasez de memoria genera crisis en la nube privada

La escasez global de memoria, impulsada por la creciente demanda de inteligencia artificial (IA), ha traído una serie de desafíos de infraestructura para las empresas, que enfrentan la realidad de que la resiliencia ya no es opcional, sino una necesidad para garantizar el crecimiento y la competitividad.

La infraestructura de nube se ha convertido en el núcleo de los negocios modernos, pero la creciente demanda de IA está ejerciendo una presión sin precedentes sobre los recursos de cómputo y memoria. Julio César Castrejón, country manager de Nutanix México, afirmó que “la infraestructura de TI no debe darse por sentada”, especialmente en un momento en que los costos de infraestructura han aumentado y los plazos de entrega se alargan, lo que afecta directamente las operaciones empresariales.

Un estudio reciente de Forrester confirma que las cargas de trabajo de IA están intensificando la presión sobre la disponibilidad de memoria, mientras que la oferta sigue concentrada en un número reducido de fabricantes. Esta realidad ha dejado a las empresas, especialmente a aquellas que dependen de entornos de nube privada, más expuestas a la volatilidad de precios y a retrasos en el suministro.

Castrejón indicó que las organizaciones que operan fuera de plataformas de hiperescala están enfrentando mayores costos, proyectos pospuestos y decisiones difíciles sobre inversiones estratégicas, y advirtió que “la presión sobre el suministro de memoria podría persistir al menos durante los próximos dos años”.

Este panorama, dijo, está obligando a los líderes empresariales a replantear sus estrategias, ya que esperar no es una opción viable, ya que los costos de retrasar programas de transformación incluyen pérdida de productividad, aumento del gasto operativo y el riesgo de quedar rezagados frente a competidores más ágiles.

La resiliencia como estrategia de crecimiento

Para Julio César Castrejón, la solución no radica en esperar un retorno a la abundancia, sino en diseñar para la resiliencia. Esto implica:

  • reducir la dependencia de modelos de nube únicos,
  • incorporar flexibilidad en las opciones de infraestructura y
  • garantizar que las cargas de trabajo puedan adaptarse a condiciones cambiantes.

“En un entorno de costos volátiles, inestabilidad socioeconómica y oferta limitada, la resiliencia es una necesidad comercial”, destacó el ejecutivo, quien comentó que también los reguladores están comenzando a tratar la dependencia de la nube como un problema sistémico de resiliencia.

Este enfoque, inicialmente centrado en los servicios financieros, tiene implicaciones más amplias, ya que la infraestructura en la nube sustenta operaciones esenciales en sectores como logística, atención médica y servicios públicos. Este cambio, señaló Castrejón, subraya la importancia de integrar el riesgo empresarial y el cumplimiento normativo en las decisiones estratégicas.

Aunque la escasez de memoria no desaparecerá pronto, las empresas que adopten la resiliencia como parte de su estrategia estarán mejor posicionadas para implementar la IA a escala, gestionar costos y mantener el impulso. Castrejón fue claro: “quienes se adapten con prontitud estarán mejor posicionados para avanzar más rápido, no más lento”.

Investigue más sobre Apps y servicios de nube