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Pesca inteligente: el reto no es digitalizar, sino decidir mejor

La transformación digital en la industria pesquera no es solo una cuestión de tecnología, sino de capacidad para anticipar, decidir y ejecutar en entornos complejos. Desde Pesquera Diamante, Jhonny Morales explica por qué el verdadero cambio pasa por integrar datos, rediseñar procesos y alinear la cultura al ritmo del negocio.

En la industria pesquera, donde la rentabilidad se define por variables tan volátiles como el clima, la captura o la logística, la tecnología ha dejado de ser un soporte operativo para convertirse en un factor estratégico del negocio. Sin embargo, a diferencia de sectores como la banca o el retail, donde la digitalización ha seguido una ruta más lineal, la pesca peruana enfrenta un entorno físico complejo, disperso y altamente dependiente de condiciones externas. Esto obliga a repensar no solo las herramientas tecnológicas, sino el propio significado de transformación digital en este contexto.

En esa línea, Jhonny Morales Grandez, jefe de TI en Pesquera Diamante, plantea una definición que rompe con la visión tradicional: la transformación digital “no es solamente tecnología”, sino “un cambio profundo en la forma en que una organización piensa, crea valor y se relaciona con todos los actores de su proceso de negocio”.

Esta mirada desplaza el foco desde la implementación hacia la cultura organizacional, donde lo digital actúa como habilitador y no como un fin en sí mismo, lo que es relevante en una industria donde las decisiones no siempre pueden esperar. La necesidad de anticipar capturas, optimizar rutas logísticas o responder a condiciones climáticas exige algo más que automatización; requiere inteligencia operativa. En ese sentido, Morales sostiene que la transformación digital implica “usar la tecnología para reinventar la organización, su cultura, sus procesos y sus modelos de negocio”, lo que, llevado a la práctica, se traduce en operaciones más eficientes, ágiles y trazables de extremo a extremo.

Jhonny Morales

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no está solo en digitalizar procesos, sino en conectar toda la cadena de valor a través del dato. En la pesca, donde cada etapa —captura, producción y comercialización— ocurre en entornos distintos, integrar la información sigue siendo un desafío estructural. Aunque el sector avanza hacia una operación basada en datos en tiempo real, la realidad muestra un ecosistema aún fragmentado.

Como reconoce el propio Morales, “todavía hay mucha información dispersa”, lo que limita la capacidad de tomar decisiones oportunas y coordinadas. Aquí aparece una de las tensiones más relevantes del proceso: la brecha entre la disponibilidad tecnológica y la madurez organizacional. Si bien las herramientas existen, las barreras son, en gran medida, culturales. La resistencia al cambio, la desconfianza en la calidad del dato y la ausencia de una estrategia clara de gobierno de información dificultan el avance.

A ello se suma la toma de decisiones basada en experiencia e intuición, un elemento muy arraigado en la industria. Lejos de plantear un reemplazo, Morales propone una integración: la tecnología “no reemplaza la experiencia, la potencia”, ampliando la capacidad de análisis y reduciendo la incertidumbre operativa.

Capacidad predictiva

Esta transición hacia una lógica data-driven no es menor. Implica redefinir procesos, roles y prioridades. Pesquera Diamante, por ejemplo, está trabajando en un plan estratégico de gobierno de datos orientado a conectar puntos críticos de la operación, desde el monitoreo de la flota hasta la automatización de plantas y la integración logística. El objetivo final es construir una cadena completamente conectada, donde la información fluya de extremo a extremo y permita decisiones casi en tiempo real.

En paralelo, el avance de tecnologías como la internet de las cosas (IoT), la analítica avanzada y la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para la industria. Estas herramientas no solo prometen eficiencia, sino también capacidad predictiva que permitiría desde anticipar capturas, hasta optimizar mantenimientos o ajustar estrategias comerciales. Según Morales, estas tecnologías “van a cambiar la forma de pescar, producir y vender”, marcando un punto de quiebre en la forma en que se gestiona el negocio pesquero.

No obstante, el entusiasmo tecnológico también trae consigo riesgos. Uno de los principales es la sobrevaloración de soluciones que no estén alineadas con la realidad operativa. Morales advierte que existen propuestas que “parecen mágicas”, pero que están desconectadas del core del negocio o del entorno regulatorio, lo que termina afectando su implementación y adopción. En este escenario, el verdadero diferencial no está en la tecnología en sí, sino en su capacidad de generar valor tangible. Es decir, en lograr retornos medibles y una adopción efectiva dentro de las operaciones.

Talento digital

Todo esto redefine también el rol del líder de tecnología. Lejos de ser un gestor de sistemas, hoy se convierte en un actor clave en la estrategia empresarial. La decisión crítica, en palabras de Morales, pasa por “tratar la tecnología y los datos como ejes del modelo de negocio, transformando el dato en información estratégica”.

Esta afirmación resume el cambio de paradigma que está sucediendo. La tecnología ya no es solo un soporte, sino un motor de competitividad, y las empresas que logren liderar no serán necesariamente las que más inviertan en tecnología, sino aquellas que desarrollen capacidades para integrarla de manera coherente en su operación. Eso implica apostar por talento digital, construir arquitecturas de datos escalables y, sobre todo, tener la disposición de rediseñar procesos y modelos de negocio. Todo ello, bajo tres pilares que sintetizan la nueva agenda del sector: información, trazabilidad y sostenibilidad.

Así pues, la transformación digital de la industria pesquera en Perú ya no se mide por la cantidad de tecnología implementada, sino por la capacidad de convertir los datos con los que ya cuentan las pesqueras, y los obtenidos por las herramientas tecnológicas, en decisiones de negocio. En ese tránsito, la pesca enfrenta el enorme desafío de dejar de reaccionar para empezar a anticipar.

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