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Soberanía de datos: De obligación legal a ventaja estratégica

En este primer artículo de una serie de cuatro, Veeam explica cuáles son los malentendidos alrededor de la soberanía de datos, el concepto de autonomía sin aislamiento y las claves para construir una estrategia adecuada.

En las últimas dos décadas, al transicionar hacia un mundo centrado en la nube, la soberanía de datos ha pasado de ser una preocupación de cumplimiento normativo a una prioridad estratégica para las empresas modernas. Primero, alcanzó gran relevancia con el histórico Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de 2018, que fue la primera legislación de la Unión Europea (UE) que exigió que los datos personales de sus ciudadanos permanecieran bajo la protección legal de la UE, asegurando que sus leyes fueran aplicables independientemente de dónde se almacenaran.

Hoy, la creciente incertidumbre geopolítica y las nuevas regulaciones han consolidado el concepto como un pilar fundamental no sólo de la resiliencia operativa, sino también de la confianza digital. Sin embargo, aún hay confusión sobre qué es la soberanía de datos, en qué se diferencia de nociones como la residencia de datos y cuál es su compleja relación con la seguridad de datos.

Aunque muchas empresas la consideran una cuestión binaria (se tiene o no se tiene), en realidad se trata de un espectro donde los negocios deben encontrar su lugar para tener éxito, tanto en entornos de nube, como en el desarrollo seguro de la IA.

Dmitri Zaroubine

En México, la confusión es mayor al no haber un organismo autónomo dedicado a la protección de datos. Las empresas han tenido que ajustar sus obligaciones en un entorno regulatorio en transición. Algunas priorizan sus controles tecnológicos y dejan de lado la profunda evaluación de la jurisdicción aplicable a sus datos y las obligaciones legales que les corresponden cumplir, con las consecuencias que ello conlleva.

Este es el primer artículo, de una serie de cuatro, en los que profundizaremos sobre los malentendidos alrededor de la soberanía de datos, el concepto de autonomía sin aislamiento y las claves para construir una estrategia adecuada.

Distinguir la realidad de la ficción

Los conceptos erróneos más comunes sobre la soberanía de datos surgen de confundirla con la residencia de datos: mientras esta última se refiere únicamente a la ubicación física de los datos digitales, la soberanía de datos cubre un alcance mucho más amplio, estableciendo a qué leyes están sujetos esos datos y dónde se almacenan, recopilan y procesan, lo que requiere un proceso de gestión más complejo.

Si bien se usa indistintamente con 'seguridad de datos', cabe señalar que, en realidad, el control total sobre los datos del negocio que exige la soberanía mejora la seguridad, pero no la garantiza, al igual que una alta seguridad no garantiza el cumplimiento de las leyes de soberanía.

Por otro lado, muchas organizaciones aún confunden la necesidad de almacenamiento físico en sus instalaciones con los requisitos de soberanía, cuando lo cierto es que se trata de una cuestión estratégica que exige que se comprendan claramente los límites legales específicos. De lo contrario, no sólo se corre el riesgo de incumplir la normativa, sino también de malgastar tiempo y recursos limitando su propio acceso a los datos.

En Veeam, creemos que, para comprender el contexto regulatorio único de sus requisitos de soberanía de datos, las organizaciones deben entender cómo (y por qué) se ha convertido en una consideración estratégica tan importante.

Los orígenes del mito y el vínculo estratégico con la resiliencia

Si bien la regulación ha sido el principal impulsor de la soberanía de datos (a partir de las iniciativas europeas), las empresas también la consideran ante las crecientes preocupaciones por la propiedad intelectual y la incertidumbre sobre el flujo y el control de los datos de la IA, lo cual se relaciona con inquietudes más amplias en torno a la ciberseguridad.

En México, la discusión sobre soberanía de datos se ha intensificado conforme las empresas aceleran su adopción de la IA, aun sin un marco regulatorio claro, de momento.

Entre las tendencias detectadas en 2025 y 2026, los negocios están priorizando modelos de IA responsable y fortaleciendo la gobernabilidad de sus datos para mitigar riesgos derivados de la falta de lineamientos nacionales específicos. Para ellos, la trazabilidad, portabilidad y control del ciclo de vida de los datos son críticos para garantizar no sólo confianza y continuidad operativa, sino también el cumplimiento en un entorno donde la regulación aún está en construcción.

Ahora bien, mientras que la seguridad de los datos se centra en aspectos tecnológicos como encriptación y resiliencia, la soberanía de datos es una preocupación estratégica distinta, aunque relacionada: la resiliencia de datos se enfoca en respaldo y recuperación, y depende de la portabilidad de los datos (es decir, la capacidad de transferirlos a ubicaciones alternativas para implementar medidas de seguridad si fuera necesario), pues requiere la capacidad de mover datos en caso de cambios geopolíticos o legales que afecten los requisitos de soberanía.

Si bien ambas pueden parecer preocupaciones independientes, se han interconectado a medida que el acceso a los datos se ha vuelto esencial para la continuidad del negocio.

Encontrar la frecuencia adecuada

Es un hecho que la soberanía de datos es un espectro complejo. ¿Cómo pueden las empresas hallar el punto ideal para sus necesidades empresariales específicas?

  • Por un lado, hay soluciones soberanas on-premise que ofrecen el mayor control, tanto de ubicación como de soberanía de los datos, y permanecen bajo el control de la organización al 100 %. Esto suele comprometer la funcionalidad de seguridad e incluso restringir en exceso la portabilidad de los datos.
  • En el otro extremo, están las soluciones soberanas en la nube, que ofrecen entornos de computación de nube de proveedores, aunque los negocios pueden llegar a depender de sus proveedores para asegurar que sus datos permanezcan dentro de las fronteras geográficas específicas a las que están sujetos.

Para quienes no encajan en ninguna de estas opciones, están las soluciones híbridas SaaS, que representan un enfoque intermedio al combinar la descarga de gestión mediante entornos de nube, mientras permiten al negocio mantener el más alto nivel de control. Muchas se especializan en regiones específicas para respaldar las necesidades regionales de la residencia de datos.

En México, estos modelos están ganando terreno, sobre todo cuando hay que cumplir simultáneamente con estándares internacionales (GDPR o SOC2) y con un ecosistema regulatorio nacional en transición. Al combinar nubes locales, nubes soberanas regionales y SaaS especializado, se mantiene el control sobre flujos sensibles (biométricos, financieros, etcétera) sin sacrificar escalabilidad.

El acto de equilibrio

El amplio espectro de la soberanía de datos precisa de un enfoque personalizado. Los líderes de TI deben evaluar sus necesidades de negocio únicas para determinar el nivel de control que necesitan y elegir la mejor opción. Y como las regulaciones de soberanía de datos están en constante evolución, hay que monitorearlas de cerca.

En el caso de México, esta vigilancia será aún más crítica en los próximos años. La redefinición del marco de protección de datos y la futura Ley General de IA (por venir), sin demeritar la creciente presión internacional, obligarán a las empresas a adoptar modelos de gobernabilidad del dato más maduros, con trazabilidad, portabilidad y controles de acceso verificables.

Dmitri Zaroubine es director de Ingeniería de Veeam para Latinoamérica. Cuenta con más de 20 años de experiencia en TI, liderando diversos equipos relacionados con la innovación tecnológica, la transformación digital y la adopción de la nube en empresas líderes del sector. En Veeam, lidera el equipo de Ingeniería, que brinda soporte a clientes y socios de negocio en los desafíos de la protección y la disponibilidad en entornos multinube, la continuidad del negocio, la protección contra ataques cibernéticos y la transformación digital.

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