sdecoret - stock.adobe.com

La justicia agéntica puede transformar el Poder Judicial en Brasil

Al usar la IA agéntica para automatizar procesos repetitivos y poco estratégicos dentro del Poder Judicial brasileño, se puede devolver a los magistrados la capacidad de enfocarse en la complejidad y la equidad de los casos en sí.

A pesar de alcanzar niveles récord de productividad, con 44,8 millones de procesos resueltos en 2024, el Poder Judicial brasileño aún lidia con un acervo de 80,6 millones de casos pendientes y, al ritmo de desahogo de procesos (unos 5,4 millones de procesos al año), solo se llegaría a cero en 2040… si no se recibieran nuevas demandas.

Además de afectar la eficiencia judicial, este cuello de botella consume R$ 689 (aprox. USD 125) por habitante del presupuesto público para mantener funcionando la maquinaria jurídica, y esta situación no soporta otros 15 años de expansión manual, afirma Gustavo de Paula, country manager de Xertica.ai en Brasil.

La urgencia de un cambio tecnológico

La solución, explica de Paula, no está en trabajar más, sino en trabajar de manera diferente, y la tecnología agéntica basada en inteligencia artificial (IA) se presenta como el único camino viable para transformar este escenario.

“El esfuerzo humano ha alcanzado su techo. La solución para anticipar el 2040 al 2026 no reside en contratar más personas, sino en cambiar el paradigma tecnológico: de la digitalización a la agencialidad”, refiere de Paula. Este enfoque propone un salto cualitativo en el uso de la IA, pasando de herramientas básicas como la transcripción de audiencias a sistemas capaces de realizar una toma de decisiones justa (Fair Decision Making).

El ejecutivo de Xertica.ai señala que la tecnología agéntica no busca reemplazar el juicio humano, sino protegerlo. “Al automatizar procesos repetitivos y poco estratégicos, le devolvemos al magistrado la capacidad de enfocarse en la complejidad y la equidad”, comenta. Según el informe "Justicia en Números" del CNJ, si el sistema judicial brasileño continúa confiando únicamente en el esfuerzo manual, los ciudadanos podrían esperar hasta una década y media para obtener respuestas definitivas. La tecnología agéntica promete reducir este tiempo significativamente.

De Paula explica que, a diferencia de las IA generativas comunes, que pueden ofrecer respuestas genéricas o incluso erróneas, la IA agéntica opera en un ecosistema controlado y técnico. Los agentes de IA son capaces de analizar patrones en millones de procesos repetitivos y preparar minutas de decisión que respetan rigurosamente la jurisprudencia, lo que permite a los jueces actuar como revisores estratégicos, en lugar de operarios de datos.

“La ineficiencia del Poder Judicial no es solo un problema burocrático; es un cuello de botella económico. Procesos que tardan, en promedio, siete años en concluirse frenan inversiones y aumentan la inseguridad jurídica. Cuando traemos la IA al centro de la estrategia –como vimos en el estudio de caso de la Secretaría de Medio Ambiente de Minas Gerais, donde el tiempo de respuesta cayó un 83 % en pocas semanas– demostramos que la tecnología es la única variable capaz de doblar la curva del tiempo”, comenta Gustavo de Paula.

En este contexto, la IA agéntica más que una opción de modernización, se vuelve una respuesta estratégica con su capacidad para automatizar procesos repetitivos, reducir tiempos y garantizar decisiones justas. A corto plazo, la tecnología tiene el potencial de transformar no el Poder Judicial brasileño.

“Si continuamos confiando únicamente en el esfuerzo manual, el ciudadano que busca justicia hoy tendrá su respuesta definitiva recién en una década y media. La tecnología agéntica ya no es una opción de modernización; es el único camino para que el año 2040 llegue, de hecho, en 2026”, concluye de Paula.

Investigue más sobre Inteligencia artificial y automatización