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Las finanzas abiertas aumentan los retos de identidad digital
El Open Finance busca impulsar ecosistemas financieros más abiertos, interoperables y centrados en el usuario, pero plantea nuevos retos regulatorios y tecnológicos de protección de datos y seguridad digital.
Mientras por un lado, el modelo de Open Finance acelera la innovación financiera y se perfila como clave en la evolución del sistema financiero digital en México y América Latina, por otro requiere contar con mecanismos de identidad y acceso y protección de datos que lo aseguren adecuadamente.
Al permitir que instituciones financieras, fintech y proveedores tecnológicos compartan información a través de interfaces de programación de aplicaciones (API), siempre con autorización del usuario, las finanzas abiertas permiten desarrollar servicios más personalizados, plataformas de integración de datos financieros y soluciones apoyadas en inteligencia artificial.
“El Open Finance forma parte de la transformación financiera digital, permitiendo la creación de soluciones más personalizadas, plataformas que integran datos de diferentes cuentas y herramientas de análisis que ayudan a entender mejor las necesidades de los usuarios”, explicó Alicia Trejo, gerente ciberlegal de IQSEC. “No obstante, esta mayor conexión implica que los mecanismos de autenticación, gestión de identidades y protección de datos deben evolucionar al mismo ritmo que la innovación tecnológica”, añadió.
Crece la infraestructura de pagos digitales en México
El avance de Open Finance también se refleja en el crecimiento de la infraestructura de pagos digitales en el país. Tan solo el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), operado por el Banco de México, registró más de 6.325 millones de operaciones entre julio de 2024 y junio de 2025, con un valor de 587,8 billones de pesos.
Dentro de este ecosistema, herramientas como CoDi y Dimo también comienzan a ampliar el alcance de los pagos digitales. Las transferencias realizadas mediante CoDi sumaron 3,99 millones de operaciones, por un monto de 4,1 mil millones de pesos. En el caso de Dimo, entre enero y septiembre de 2025 se registraron 1,7 millones de transferencias identificables, equivalentes a 1,9 mil millones de pesos.
“Este volumen de transacciones digitales refuerza la necesidad de fortalecer los mecanismos de seguridad en identidades digitales y plataformas tecnológicas, con el objetivo de reducir riesgos de fraude, suplantación de identidad y exposición de información financiera”, señaló la especialista de IQSEC.
Impacto de la IA en el sector financiero
A este escenario se suma el crecimiento acelerado del uso de inteligencia artificial (IA) en el sector financiero. De acuerdo con el estudio “Fintech Radar México 2026”, actualmente 77 % de las empresas tecnológicas del sector financiero en México ya integra IA en sus procesos y servicios, lo que ha permitido automatizar procesos críticos, reducir fricciones operativas y mejorar los mecanismos de detección de fraude.
Sin embargo, esta aceleración también plantea desafíos para la seguridad de las plataformas financieras. “Los sistemas de inteligencia artificial dependen de grandes volúmenes de datos sensibles y de modelos algorítmicos complejos. Si no cuentan con mecanismos adecuados de protección, pueden ser vulnerables a manipulación, robo de información o ataques dirigidos contra los propios modelos de aprendizaje automático”, explicó Alicia Trejo.
Por tanto, el desafío para el sector financiero no consiste únicamente en innovar, sino en fortalecer la confianza digital que sostiene estos ecosistemas financieros. Por ello, es necesario adoptar soluciones avanzadas de gestión de identidades digitales, autenticación robusta, monitoreo de fraude y arquitecturas de seguridad basadas en modelos de seguridad de confianza cero para acompañar la evolución del Open Finance, y garantizar la seguridad de los servicios financieros digitales.