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Cambios en la conectividad impulsan la IoT en América Latina
El crecimiento acelerado de IoT no solo se trata de conectar más dispositivos, sino de hacerlo de forma segura, interoperable y alineada con los marcos regulatorios.
La conectividad global se encuentra en una etapa de transición. Gracias a la digitalización de sectores como la industria, la logística, la energía y la agricultura, se esperaba que el ecosistema de internet de las cosas (IoT) superara los 21.000 millones de dispositivos conectados a nivel mundial en 2025, de acuerdo con estimaciones de analistas del sector y datos de GSMA Intelligence.
Este crecimiento coincide con el apagado progresivo de redes 2G y 3G en múltiples mercados, un proceso que está obligando a empresas y operadores a acelerar la adopción de nuevas tecnologías de conectividad.
En mercados como México, donde el IoT está ganando protagonismo en verticales como energía, agroindustria, logística y ciudades inteligentes, la continuidad operativa de miles de dispositivos conectados se ha convertido en una prioridad estratégica. “Lo que estamos viendo no es solo una evolución tecnológica, sino un punto de inflexión para miles de proyectos IoT que dependen aún de redes legadas. La retirada de 2G y 3G está obligando a replantear estrategias de conectividad a corto plazo”, afirmó Alberto de Lucas, director técnico de Alai Secure.
La GSMA Intelligence dijo que el despliegue de 5G continuará ganando tracción hasta representar más del 50 % de las conexiones móviles globales antes de 2030, consolidándose como la base para nuevos servicios IoT, redes privadas y aplicaciones de misión crítica. En este escenario, el experto de Alai Secure indicó que la migración tecnológica ha pasado de ser un objetivo estratégico a convertirse en una necesidad operativa inmediata. “Muchas organizaciones no habían priorizado esta transición, pero ahora se enfrentan a un escenario en el que mantener la continuidad del servicio es clave para su operación diaria”, añadió el directivo.
Alberto de Lucas comentó que, entre las alternativas que están ganando relevancia en este proceso de migración tecnológica está 5G RedCap (Reduced Capability), una versión optimizada de 5G diseñada para dispositivos IoT que requieren eficiencia energética y costos contenidos, sin necesidad de las capacidades completas del estándar. “RedCap permite dar el salto a 5G en casos de uso donde antes no era viable ni técnica ni económicamente. Es un habilitador clave para la nueva generación de dispositivos industriales y M2M”, refirió De Lucas.
eSIM, iSIM y conectividad satelital
Otras tecnologías que están transformando la forma en que se gestionan grandes volúmenes de dispositivos conectados son los eSIM e iSIM, que permiten la provisión y actualización remota de perfiles de red. Esta evolución reduce la dependencia del hardware físico y mejora la escalabilidad de los despliegues IoT, dijo De Lucas, especialmente en proyectos distribuidos geográficamente.
“La capacidad de gestionar la conectividad de forma remota no solo aporta eficiencia operativa, también introduce una capa adicional de seguridad frente a fraudes y usos indebidos de la red”, subrayó.
Asimismo, indicó que también está ganando protagonismo la integración de redes satelitales de órbita baja (LEO/NTN) con infraestructuras celulares terrestres para ampliar la cobertura en zonas remotas o de difícil acceso, un factor clave para sectores estratégicos en la región. “Para sectores como energía, transporte o agricultura, la conectividad ya no puede depender de una sola red. La combinación de redes terrestres y satelitales garantiza continuidad y resiliencia”, afirmó.
La importancia de la seguridad y la regulación
El crecimiento de IoT y la adopción de nuevas tecnologías de conectividad vienen acompañados de mayores exigencias regulatorias y de ciberseguridad. La certificación de dispositivos, la protección de datos y la resiliencia de las redes se consolidan como factores críticos en proyectos de digitalización a gran escala.
“En un escenario de crecimiento acelerado del IoT, conectar más dispositivos no es suficiente. El verdadero reto es hacerlo de forma segura, interoperable y alineada con los marcos regulatorios de cada mercado”, finalizó De Lucas.