La sostenibilidad empresarial debe pasar de la intención a la ejecución medible
Aunque la mayoría de las organizaciones en América Latina consideran la sostenibilidad como estratégica, menos de dos tercios logran convertir esa intención en retorno financiero medible, señalan datos de Kyndryl. La diferencia entre éxito y fracaso radica en la integración operativa, no en el compromiso declarativo.
La sostenibilidad corporativa atraviesa una fase de madurez desigual a nivel global y en América Latina. Aunque la mayoría de las organizaciones reconoce su relevancia, pocas han logrado traducir ese entendimiento en resultados financieros tangibles y sostenibles en el tiempo, según el “Barómetro de Sostenibilidad 2025” de Kyndryl.
Faith Taylor, Global Corporate Citizenship and Sustainability Senior VP Officer de la empresa, señala que existe una evidente heterogeneidad en la ejecución de estas estrategias, que se explica por esas distintas fases de madurez. “Creo que la mayoría de las empresas sí comprenden el concepto [de sostenibilidad]. Simplemente se encuentran en diferentes niveles de madurez, [porque] todo el mundo entiende básicamente los impactos ambientales, ya sea el agua, el uso de la energía o el acceso a aire limpio”, explica.
Mientras algunas empresas se encuentran en una etapa inicial en sus esfuerzos de sostenibilidad, hay otras que ya están en pasos intermedios y algunas han alcanzado un mayor nivel de madurez. Los retos en cada etapa son distintos: “[Las que] están en la etapa inicial, tratan de entender qué es su huella [de carbono], qué deben cuantificar y qué necesitan para comprender realmente el impacto en su negocio. Aquellos que lo han estado haciendo durante muchos años y tienen una huella, ahora están lidiando con la regulación, con la demanda de los clientes, con la tecnología", detalla Taylor.
Faith Taylor
La ejecutiva es responsable de haber construido el programa de sostenibilidad de Kyndryl desde cero en cuatro años, logrando una reducción de más del 18 % en la huella global de la empresa.
La estrategia sin ejecución genera una brecha
Otro hallazgo de la investigación de Kyndryl es la existencia de una enorme desconexión entre las intenciones de sostenibilidad que tienen las organizaciones, y los beneficios de negocios que perciben por implementarla. Así, el 85 % de las organizaciones considera la sostenibilidad como estratégica, pero solo el 59 % reporta haber obtenido beneficios financieros de esta estrategia.
Esto quiere decir, comenta Taylor, que las organizaciones entienden su importancia, pero “están en este proceso de: ¿cómo lo pongo en práctica? ¿Y cómo generamos el impacto que necesitamos para obtener los resultados que necesitamos?”, señala. Por tanto, es necesario un cambio de enfoque, afirma la ejecutiva, hacia modelos operativos donde la sostenibilidad esté integrada en la infraestructura, los procesos e incluso las decisiones de inversión.
Sin embargo, a pesar de que las tres últimas ediciones del “Barómetro de Sostenibilidad” de Kyndryl muestran que existe el impulso de las empresas hacia una ruta sostenible, el informe de 2025 documenta un descenso del 10% en los esfuerzos de promoción de sostenibilidad corporativa y un 38% de ralentización. Taylor lo atribuye a una variable estructural; es decir, la asignación de recursos.
"La desaceleración que he observado en muchos mercados está relacionada con la cantidad de recursos que deben destinar al programa. Y, para ser sincera, tiene más que ver con eso y con tener que hacer concesiones", afirma. En un contexto donde las juntas directivas evalúan múltiples prioridades, la sostenibilidad compite directamente con otros programas críticos.
Sin embargo, la experta advierte que estas fluctuaciones deben analizarse en perspectiva. "Eso se ve no solo en la sostenibilidad, sino en todos los ámbitos que ve la junta directiva, en cuanto a cómo están planteando la asignación de recursos a diferentes programas. Pero sigue estando relativamente a la par si lo analizas a lo largo de tres años. Por eso analizamos la tendencia, porque estamos tratando de entender que hay fluctuaciones al alza y a la baja cada año", declara.
Pilares para mejorar la madurez en sostenibilidad
Para evolucionar de intención a ejecución, Faith Taylor identifica tres componentes críticos:
- En primer lugar, la capacitación, la educación y el desarrollo de habilidades de las personas del equipo sobre cómo gestionar y poner en práctica el programa.
- El segundo pilar es demostrar valor cuantificable. "Poner en práctica el programa, lo que significa contar realmente con herramientas y recursos para explicar el retorno de la inversión de lo que estás haciendo. ¿Estás viendo eficiencias operativas? Porque cuando reduces tu consumo de energía, en realidad reduces tus costos y puedes ser más eficiente", enlista.
En este punto, la conexión con tecnología es fundamental. "¿Eres capaz de combinar la tecnología con la sostenibilidad e implementar soluciones que optimicen el uso de la energía? Lo cual puede ayudarte a predecir si tal vez deberías comprar ciertos servidores o computadoras o no, o incluso reemplazarlos por versiones más nuevas, y así cuantificar el retorno de la inversión para eso". - El tercer elemento es incluir a los líderes empresariales. "Esto no se limita solo a las personas que están haciendo el trabajo, sino que también incluye a tus gerentes y ejecutivos de alto nivel para que entiendan por qué esto es importante", comenta Taylor.
Beneficios en eficiencia pueden generar ingresos claros
El estudio de Kyndryl revela que uno de los puntos de entrada más claros para impulsar los proyectos de sostenibilidad es la eficiencia operativa. Reducir el consumo energético, optimizar la infraestructura y mejorar el uso de recursos impacta en la sostenibilidad, pero también en los costos.
“Cuando reduces tu consumo de energía, en realidad reduces tus costos y puedes ser más eficiente”, subraya Taylor, quien aconseja que la clave está en cuantificar ese impacto.
Ese ejercicio se puede realizar con una herramienta como Kyndryl Sustainability Advisor, que permite analizar la infraestructura de TI –desde servidores hasta sistemas de enfriamiento– y traducir consumo energético, uso de agua y emisiones en métricas concretas de negocio. Así, es posible hacer ajustes: “Entonces, puedes decir: si cambias este servidor por uno más eficiente, puedes ahorrar dinero, y puedes reducir el consumo de energía y reducir las emisiones de carbono. (…) Y eso ha sido una nueva fuente de ingresos".
Taylor menciona que está orgullosa de esta herramienta porque ofrece capacidad predictiva utilizando IA. "Por ejemplo, si se fueran a realizar este tipo de cambios en la infraestructura, se podrían predecir las diferentes metodologías que se pueden aplicar o las medidas que se pueden tomar para modernizarla", detalla.
IA para la sostenibilidad va más allá de una paradoja
La incorporación de la inteligencia artificial introduce una nueva capa de complejidad. Si bien la tecnología permite optimizar procesos y predecir escenarios, también implica un consumo energético significativo. “Tienes que ser muy consciente de cómo usas la IA", indica Faith Taylor, y analizar su ciclo de vida completo.
"La IA consume energía, ya sea en los centros de datos o en la nube. Y cuando realmente hablas de usar IA, tienes que considerar todo el ciclo de vida. Tienes que ver cuál es la energía que alimenta el uso de la IA; lo mejor es la energía renovable y limpia para alimentar el desarrollo y la ejecución de la IA”.
Pero también hay que considerar factores técnicos: "También está la cuestión de cómo se programa realmente para la IA. La programación del software puede ser eficiente o no. Además, los chips que se usan y el consumo de agua. ¿Es posible utilizar un sistema de circuito cerrado en lugar de recurrir a agua nueva para alimentar la IA? Y luego, al final, cuando realmente hay que desechar equipos, servidores y materiales, ¿cómo se hace?", especifica.
Todo ese proceso se trata de buscar una mejora continua y evolutiva. “Estamos en un proceso de aprendizaje. Se trata de progreso frente a perfección. Estamos en un camino para lograrlo, para ser sinceros, y esto está sucediendo en todo el mundo. Por eso, tenemos que ser conscientes de cómo la usamos, cómo la construimos, y asegurarnos de que lo hacemos de manera responsable", subraya.
El objetivo, dijo, no es eliminar del todo el impacto de la IA, porque en este momento no es posible, sino gestionarlo de forma consciente y responsable desde el diseño.
Es necesario integrar la sostenibilidad en las operaciones
Faith Taylor tiene muy claro que la sostenibilidad solo genera resultados cuando se integra en la operación diaria. "Las empresas que tienen más éxito integran la sostenibilidad en sus prácticas y programas operativos. Con el tiempo, deben seguir incorporando la sostenibilidad en sus prácticas operativas. Debe formar parte del crecimiento, del desarrollo de productos, de la gestión de las instalaciones y de las compras", afirma.
Esto implica romper silos organizacionales, porque la práctica deja de ser exclusiva del área de sostenibilidad para involucrar a TI, operaciones, compras y dirección general, entre otras. La ejecutiva recalca la importancia de utilizar marcos como ISO 14001 (gestión ambiental) e ISO 50001 (gestión energética) para estructurar ese proceso mediante ciclos continuos de medición, seguimiento y mejora.
“Necesitas tener un sistema y un proceso continuo para validar esto. […] Es un proceso continuo de mejora”, señala. "Siempre digo: construyan con el fin en mente. Cuando desarrollas algo, hemos incorporado la sostenibilidad en los cimientos de la empresa. Así que, a medida que crecemos, estamos analizando cómo seguir reduciendo nuestra huella y tenemos que incluirlo como parte de la estrategia de la empresa. Está integrado".
Para las empresas que inician o buscan acelerar su estrategia, Taylor propone un enfoque estructurado en pasos progresivos:
- Primero, evaluar el punto de partida: “Evalúa en qué punto te encuentras hoy, ya sea al principio, a la mitad o al final. Tengan una comprensión realmente buena de su punto de partida".
- Segundo, identificar brechas y oportunidades. "Entiendan dónde están sus fortalezas y oportunidades, pero también las brechas. Ninguna empresa es perfecta. Así que, realmente entiendan: 'Bien, aquí está mi punto de partida (sin importar en qué punto me encuentre), aquí están mis brechas'".
- Tercero, planificar a tres a cinco años, no diez: "¿Cuáles son los pasos que podemos dar hoy para implementarlos y que nos ayuden en los próximos seis meses, pero también en los próximos tres años, a alcanzar ese objetivo?”.
- Cuarto, priorizar con base en el impacto, siguiendo la regla 80-20: "Se prioriza con la regla del 80-20. Por ejemplo, el 80 % de su energía proviene del 20 % de ciertos activos que usted tiene. Podrías tener mil proveedores, pero solo 200 de ellos están generando el 80 % de tus emisiones de carbono. Ahí es donde te enfocas primero".
- Quinto, asignar recursos de forma estratégica con la integridad de datos como fundamento: "Los datos deben tener integridad. Cuando entiendes la brecha, entiendes tus datos, empiezas a priorizar. Y después de priorizar, empiezas a preguntarte: ¿qué recursos quiero destinar a las áreas de mayor impacto?".
- Sexto, medir y demostrar el ROI: "Lo fundamental es comprometerse a demostrar el retorno de la inversión y los beneficios, no solo ante el director financiero, sino también ante el director de recursos humanos, ya que esto tiene que ver con el talento, con la retención y la contratación; tiene que ver con tus obligaciones legales; con las obligaciones comerciales de ventas que son, ¿qué están pidiendo mis clientes? Y lo más importante, ¿cuál es el impacto social? ¿Cuál es el beneficio que podemos ofrecer a las comunidades?"
Los ejemplos concretos son el combustible del momentum organizacional para la sostenibilidad: "Les muestras: 'Oh, vaya, logramos reducir esto'. 'Oh, vaya, generamos ingresos con esto'. 'Oh, vaya, pudimos ayudar a producir agua limpia o a ahorrar agua cuando utilizamos la IA'."
Taylor subraya que el principio operativo es lo que diferencia una implementación exitosa: "Demuestras el éxito y luego viene más éxito. Creo firmemente en la prueba de concepto, o en demostrar la relación entre hacer y decir. La gente se inspira al ver que puede funcionar".
El objetivo es ser cero neto… ser regenerativo es el nirvana
Sobre el destino final, Taylor afirma con franqueza que el objetivo inmediato para la mayoría de las organizaciones es llegar a cero emisiones netas. Kyndryl tiene como meta ser cero neto para 2040, y otras empresas tienen 2050 como meta para alcanzar ese objetivo.
“¿Cómo llegamos a cero emisiones netas hoy?”, plantea la experta como prioridad práctica. El siguiente paso, el concepto de empresa regenerativa –que devuelve al planeta y a la sociedad más de lo que consume– representa el ideal, pero aún está lejos de ser una realidad generalizada. "Llegar a lo regenerativo, donde le estás dando más energía al planeta, estás mejorando más vidas, eso sería para mí el nirvana”, comenta.
Finalmente, la Global Corporate Citizenship and Sustainability Senior VP Officer de Kyndryl destaca que la sostenibilidad no puede abordarse de forma aislada. “Para lograr un impacto, no puede ser solo una empresa aquí, un país allá. Todos tenemos que hacerlo juntos para poder resolver esto”, concluye.