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Cultura digital en favor de la educación

Ante la ola de tendencias y métodos innovadores de educación, las instituciones pedagógicas tienen la oportunidad de personalizar sus esquemas.

En las últimas dos décadas, desde el nacimiento de la PC hace veinte años, y en particular, desde la popularización del internet hace casi diez, el mundo ha sido impactado por el cambio tecnológico a una velocidad nunca antes vista. Los cambios que comenzaron a gestarse desde la primera mitad del siglo XX, tales como las ciencias de la computación, la cibernética, la teoría de la comunicación, el invento del transistor, la producción de circuitos integrados, la comunicación satelital, los desarrollos en fibra óptica, entre otros, desembocaron en un solo concepto: el de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Si bien, hoy en día, dicho concepto forma parte de la constante evolución en todos los sectores, hay uno en particular que debido a su importancia en el desarrollo de las sociedades es susceptible de acelerar su evolución a través de la integración tecnológica. Se trata del sector educativo, con el cual los desarrolladores de innovación se han comprometido para ofrecer día tras día ecosistemas tecnológicos que potencialicen y mejoren las nuevas competencias, habilidades y capacidades que presenta el desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones de estudiantes y maestros.

La forma de utilizar la memoria ha cambiado, el pensamiento crítico es utilizado para la búsqueda y selección de información, la divergencia intelectual potencializa la creatividad y personaliza el aprendizaje, el trabajo colectivo y de colaboración es cada vez más frecuente no importando las fronteras y la ubicación de recursos, siempre y cuando exista internet. Es aquí cuando la tecnología ejerce su papel,  y contribuye a desarrollar un sistema educativo innovador y de alta calidad que fundamente exitosos desarrollos económicos, políticos y sociales. 

Tendencias como la movilidad  para el uso de tabletas, smartphones y apps educativas; Bring your own device (BYOD) en la libre elección de plataformas y diseños; análisis de datos, cuyo objetivo es la implementación de nuevas herramientas educativas; el uso de wearables, así como la utilización del cómputo en la nube para la eliminación de fronteras en el intercambio de material y en la realización de cursos en línea, son hoy una realidad y visiblemente forman parte de las herramientas, que integradas de manera estructurada, contribuirán a la evolución constante del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Ante esa ola de tendencias y métodos innovadores de educación, las instituciones pedagógicas tienen la oportunidad de personalizar sus esquemas. Algunas soluciones proporcionan una plataforma de gestión de aprendizaje que permite un trabajo colaborativo que mejora los ambientes en red para optimizar la comunicación de estudiantes, maestros y administradores que participan en comunidades, foros y clases virtuales.  

Basado en la plataforma de aprendizaje en la nube, SmartCampus de Alestra permite a los miembros de la comunidad escolar acceder desde cualquier lugar por medio de dispositivos móviles. Adicional a esto, y con la integración del aula virtual, se pueden realizar videoconferencias –con comunidades educativas que se encuentran a kilómetros de distancia–,  y personalizar el desarrollo profesional de cada uno de los usuarios, así como medir la eficacia de programas, asegurando la certificación y cumplimiento de objetivos escolares a través de herramientas de análisis.

La solución es gestionada por especialistas en proyectos educativos, que cuentan con altos niveles de experiencia para darle continuidad a cualquier proceso del plantel, aún en temporadas críticas como en época de exámenes o inscripciones. Aunado a esto, se tiene la garantía de contar con un hospedaje en centros de datos con sistemas de seguridad, disponibilidad y confiabilidad de clase mundial.

La evolución de sistemas educativos exitosos y su funcionamiento futuro partirá de las bases establecidas en la actualidad y deberá ir de la mano con los niveles de enseñanza-aprendizaje de las generaciones académicas que están por venir. Una metodología educativa mucho más eficiente se está creando mediante la presencia de material tecnológico en las aulas; sin embargo, una pizarra digital o los dispositivos de cómputo, sólo posibilitan el cambio, no lo producen. El cambio real lo llevarán a cabo los tomadores de decisiones que mantengan una visión innovadora y se apoyen con expertos en tecnologías de la información que evolucionen constantemente, y que no sólo cuenten con las mejores prácticas educativas a nivel tecnológico, sino que además las pongan al alcance de cualquier institución.

Sobre el autor: Adrián Morales es gerente de producto de Alestra.

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