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Computación cuántica: Por qué las empresas deberían empezar a prepararse ahora
Aunque la IA domina la agenda tecnológica, la computación cuántica empieza a perfilarse como la próxima gran disrupción. Si bien su adopción masiva aún está lejos, sectores como finanzas, logística y salud ya exploran sus aplicaciones y comienzan a prepararse para su impacto.
Mientras la inteligencia artificial concentra la mayor parte de la atención y las inversiones tecnológicas, una segunda ola comienza a tomar forma en el horizonte: la computación cuántica. Aunque todavía se encuentra en una etapa temprana de adopción empresarial, especialistas y analistas coinciden en que podría redefinir industrias enteras durante la próxima década.
"La ola es la inteligencia artificial. El tsunami, que la mayoría aún no ve, es la computación cuántica", afirma Eduardo Laens, CEO de la firma tecnológica Varegos y docente universitario especializado en IA. Para el ejecutivo, ignorar el desarrollo de esta tecnología hoy es comparable a no haber prestado atención a internet a mediados de los años noventa.
A diferencia de las computadoras tradicionales, que procesan información mediante bits que representan ceros o unos, las computadoras cuánticas utilizan qubits, capaces de representar múltiples estados simultáneamente, gracias al fenómeno de superposición. Esta característica les permite abordar ciertos problemas de enorme complejidad de una manera radicalmente distinta. No se trata simplemente de ejecutar cálculos más rápido, sino de explorar múltiples caminos de solución en paralelo.
Edu Laens, Varegos.
Laens recuerda que Google ya demostró que uno de sus procesadores cuánticos pudo ejecutar un algoritmo específico miles de veces más rápido que los supercomputadores clásicos más avanzados.
Sin embargo, el especialista advierte que el objetivo no es reemplazar la informática tradicional. "No va a sustituir a las laptops ni a los sistemas actuales, pero sí puede transformar áreas en las que la optimización, la simulación o la criptografía representan desafíos imposibles de resolver de manera eficiente con tecnología convencional", sostiene.
Las industrias que ya están experimentando
Aunque muchas organizaciones siguen percibiendo la computación cuántica como una tecnología futurista, varios sectores comenzaron a explorar aplicaciones concretas. Finanzas y seguros aparecen entre los primeros candidatos. Instituciones financieras como HSBC, BBVA y Crédit Agricole ya realizaron pruebas vinculadas a la optimización de portafolios, el modelado de riesgo y el análisis de variables complejas que los sistemas actuales tienen dificultades para procesar en tiempo real.
"Si un negocio depende de la velocidad y precisión de las decisiones financieras, el quantum debería formar parte de su horizonte de planificación", señala Laens.
La logística y las cadenas de suministro representan otro terreno fértil. La posibilidad de optimizar rutas, gestionar inventarios dinámicos o modelar escenarios de disrupción con miles de variables simultáneas podría generar reducciones significativas de costos para empresas de manufactura, distribución y retail.
La farmacéutica, la química y la agroindustria también aparecen entre los sectores más avanzados. La simulación de moléculas, materiales y formulaciones es uno de los casos de uso más prometedores de la computación cuántica, con potencial para acelerar procesos de investigación y desarrollo que hoy demandan años de trabajo.
Uno de los aspectos que más preocupan a expertos y organismos reguladores es el impacto que la computación cuántica podría tener sobre los sistemas de cifrado actuales. Laens explica que gran parte de la seguridad digital moderna se basa en algoritmos criptográficos que fueron diseñados bajo el supuesto de que ningún sistema informático tendría la capacidad de romperlos en tiempos razonables. La computación cuántica podría modificar ese escenario.
Por ese motivo, organismos como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) ya avanzan en estándares de criptografía poscuántica y recomiendan a las organizaciones comenzar a planificar la transición. "Hay actores que ya están almacenando información cifrada con la expectativa de descifrarla cuando la tecnología cuántica alcance la madurez suficiente", advierte Laens.
Cómo pueden prepararse las organizaciones
Para las empresas, la preparación no comienza con la compra de hardware ni con la contratación de especialistas en física cuántica. Según Laens, existen tres acciones concretas que las organizaciones pueden poner en marcha desde hoy:
- La primera consiste en identificar qué problemas del negocio presentan niveles de complejidad que los sistemas actuales no logran resolver eficientemente, especialmente en áreas como optimización, simulación y criptografía.
- La segunda es asignar responsabilidades internas para monitorear la evolución del ecosistema cuántico desde una perspectiva de negocio, evitando tratarlo exclusivamente como un tema académico o tecnológico.
- La tercera pasa por revisar la estrategia de ciberseguridad con una mirada de largo plazo, evaluando el impacto que podría tener la llegada de algoritmos capaces de vulnerar los sistemas de cifrado actuales.
"La ola de la IA es real y urgente. Pero el empresario que solo mira la ola y no escucha el rumor del fondo del océano se va a quedar corto", comenta Laens y agrega: "el quantum no avisa cuando llega".
Uno de los errores más frecuentes, según el especialista, es pensar que la computación cuántica reemplazará a la inteligencia artificial. "La literatura académica más reciente es clara: son tecnologías que se retroalimentan", afirma.
Actualmente, la IA ya se utiliza para diseñar algoritmos cuánticos más eficientes y para reducir errores en los procesadores. Según el especialista, a futuro, la computación cuántica podría ayudar a resolver algunos de los principales desafíos de la IA actual, como el enorme costo computacional del entrenamiento de modelos avanzados, el procesamiento de grandes volúmenes de datos y la eficiencia energética. "La combinación entre ambas tecnologías no es aditiva sino exponencial", concluye el ejecutivo.