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Acuerdo Mercosur-UE redefine gobernanza de datos e importación de TI

El acuerdo permitirá reducir gradualmente los aranceles sobre productos tecnológicos, con aumentos estimados de 25% a 30% en las ventas del sector electroelectrónico hacia Europa en los próximos años, pero las empresas brasileñas enfrentarán el desafío de cumplir con las exigencias europeas de cumplimiento normativo y de protección de datos.

Un cuarto de siglo separa el inicio de las negociaciones del momento en que la Unión Europea y el Mercosur cerraron el acuerdo de libre comercio. El texto fue aprobado en diciembre de 2025 y entró en vigor oficialmente el 17 de enero de 2026. El resultado: un área de libre circulación comercial sin precedentes en el planeta, que conecta a más de 700 millones de personas.

Los aranceles sobre aproximadamente el 90 % del comercio entre los bloques caerán o desaparecerán, pero esto ocurrirá de manera gradual, siguiendo un cronograma escalonado. El cambio afecta directamente dos flujos de interés para Brasil: la llegada de componentes tecnológicos y la exportación de servicios digitales producidos en el país.

El capítulo dedicado a la economía digital va mucho más allá de simplemente reducir impuestos: abre canales de colaboración, elimina barreras para que las empresas de tecnología operen libremente entre los mercados a ambos lados del Atlántico, y aclara cómo se transferirán y compartirán los datos entre países. Otro aspecto destacado es el refuerzo en la protección de la propiedad intelectual, especialmente en áreas como software, marcas registradas y derechos de autor.

Las empresas del Mercosur que deseen operar en el mercado europeo deberán invertir fuertemente en estructuras robustas de cumplimiento normativo.

Reducción arancelaria y acceso a componentes tecnológicos

Los plazos para la eliminación de aranceles no son iguales en ambos lados. El Mercosur eliminará los aranceles sobre el 91 % de los productos provenientes de Europa en un plazo de hasta 15 años, mientras que la Unión Europea eliminará los aranceles sobre el 95 % de los productos del Mercosur en 12 años. Quienes operan en el sector tecnológico ya pueden vislumbrar el impacto práctico en costos más bajos en la importación de componentes electrónicos, servidores, software y servicios especializados.

Estos son precisamente los rubros que hoy pesan en los balances de las empresas y comprometen la viabilidad de varios modelos de negocio, especialmente por la inestabilidad cambiaria y el conocido "Costo Brasil". La Asociación Brasileña de la Industria Eléctrica y Electrónica (Abinee) prevé que las exportaciones del sector electroelectrónico al mercado europeo crezcan entre un 25 % y un 30 % en los próximos años.

Además, el acuerdo facilita el acceso a proveedores internacionales de componentes que hasta ahora estaban prácticamente fuera de alcance. El año pasado, el sector electroelectrónico brasileño facturó alrededor de 7.500 millones de dólares en exportaciones, con un crecimiento del 4 % respecto a 2023. La mayor parte de esta producción se destina a Estados Unidos.

Gobernanza de datos y transferencia transfronteriza

El capítulo sobre economía digital interviene directamente en la forma en que la información y los datos circularán entre los bloques. Las empresas que operan en ambos continentes contarán con un entorno jurídico mucho más predecible. El texto no menciona específicamente el Tratado de Asistencia Jurídica Mutua (TAJM), pero establece una amplia colaboración en materia de datos, incluso en situaciones que involucran investigaciones criminales transfronterizas.

También hay coordinación política en torno a la gobernanza de internet a escala global, lo que abre espacio a la participación de diferentes regiones. En la práctica, las empresas brasileñas de tecnología que prestan servicios en Europa obtienen una mayor seguridad en la transferencia de datos personales. La necesidad de recurrir a mecanismos adicionales, como cláusulas contractuales estándar o reglas corporativas globales, debería disminuir.

Esta aproximación regulatoria tiene raíces conocidas: la Unión Europea, reconocida por su postura más estricta en materia tecnológica, sirvió como modelo directo para la Ley General de Protección de Datos (LGPD) de Brasil y para los proyectos relacionados con la inteligencia artificial. En agosto de 2024, la Autoridad Nacional de Protección de Datos (ANPD) avanzó en esta dirección al aprobar el Reglamento de Transferencia Internacional de Datos, que define los procedimientos para tratar con países que ofrecen protección adecuada, considerando los impactos en el flujo internacional de datos y en la cooperación entre naciones.

Propiedad intelectual y cumplimiento normativo

El tratado dedica un capítulo completo a la propiedad intelectual. El texto detalla los mecanismos de protección para marcas, software y derechos de autor, además de reconocer cerca de 350 indicaciones geográficas provenientes de Europa.

Si bien el acuerdo no cambia las reglas del juego de manera radical, sí transforma el nivel de exigencia para cumplir con obligaciones que, en el fondo, ya existían. Las empresas interesadas en hacer negocios con los europeos deberán prestar más atención al cumplimiento de las normas de propiedad intelectual. En el universo tecnológico, el marco regula al sector como prestador de servicios, exigiendo que las empresas tengan presencia física en ambos continentes.

Además, a partir de ahora, las empresas del Mercosur podrán participar en licitaciones públicas en la Unión Europea, siguiendo reglas que prometen mayor transparencia y previsibilidad. En el sector tecnológico, surgen oportunidades interesantes en áreas como servicios financieros, telecomunicaciones, transporte y servicios empresariales. Con las compras públicas abiertas y los datos armonizados, las empresas brasileñas de tecnologías de la información y software ganan condiciones para prestar servicios a gobiernos europeos. Los profesionales de ingeniería y áreas especializadas también se benefician, ya que el acuerdo facilita las visas de negocios y reconoce títulos académicos.

Otro punto positivo es la perspectiva de digitalizar procesos y tener certificaciones reconocidas mutuamente, lo que puede ayudar a reducir el "Costo Brasil", relacionado con el tiempo que las mercancías permanecen detenidas en los puertos. La Abinee recuerda que Brasil fue graduado por la Unión Europea hace más de 20 años, por lo que perdió los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias que ayudaba a las naciones en desarrollo. El resultado fue una pérdida de competitividad de las exportaciones brasileñas frente a competidores que aún reciben este tipo de incentivos, como Turquía e India.

Desafíos de implementación y adecuación regulatoria

Transformar el documento firmado en realidad comercial concreta es el verdadero desafío. La implementación chocará con los intereses de cada país y la necesidad de adaptarse a las exigencias europeas, especialmente en materia de preservación ambiental y regulación de las cadenas productivas. El acuerdo tiene un carácter amplio, casi programático: define reglas generales de colaboración, pero su efectividad dependerá de cómo se desarrolle en los próximos años y de cómo se aplique a nivel nacional y supranacional.

Específicamente en las telecomunicaciones y la economía digital, el capítulo prevé acciones para hacer más eficiente la gestión del espectro de frecuencias, ampliando la disponibilidad de radiofrecuencias. También se plantea la cooperación en temas regulatorios vinculados a políticas de telecomunicaciones y audiovisuales, pasando por comercio electrónico e intercambio de información sobre normas, evaluación de conformidad y homologación.

Brasscom (Asociación de Empresas de TIC y de Tecnologías Digitales) considera esta medida decisiva para que Brasil se consolide como un centro global de infraestructura digital. El optimismo de la entidad creció tras la publicación de la Medida Provisoria de los Centros de Datos en septiembre de 2025, que anticipó la reducción de impuestos a las inversiones prevista en la reforma tributaria.

Perspectivas para el mercado tecnológico brasileño

El acuerdo abre una ventana estratégica para que Brasil modernice su parque productivo y tecnológico. Con aranceles más bajos, resulta más viable acceder a bienes de capital, a pesar de los problemas cambiarios y regulatorios que siguen en el radar. La creación de la mayor zona de libre comercio del planeta coloca a Brasil en una posición más cómoda en el tablero comercial global.

El momento es particularmente oportuno después de que Estados Unidos decidió aplicar aranceles del 50 % sobre el 35,9 % de las mercancías brasileñas exportadas a ese país, medida que entró en vigor en agosto de 2025. La reducción de impuestos a las exportaciones que se discute en la Reforma Tributaria podría dar un impulso adicional a las ventas externas de la industria en este nuevo contexto.

Hay otro factor positivo: la adecuación de los estándares brasileños a las normas europeas de protección de datos y propiedad intelectual fortalece la competitividad de las empresas tecnológicas del país en el mercado global. El tratado, que ya fue enviado al Congreso de Brasil, ahora debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y los congresos del Mercosur. Si todo sigue el ritmo esperado, la implementación comenzará de manera gradual en 2026, creando un nuevo marco para estabilizar el comercio internacional y reforzar el multilateralismo.

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