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Biometría, un estándar de seguridad al servicio de la gente

Contar o no con una identidad digital verificable se está convirtiendo en una nueva brecha e incluso puede dar lugar a discriminación. La biometría puede ayudar en esta transformación.

El mundo en el que vivimos no deja de evolucionar. Con cada avance de la tecnología, aparecen nuevas formas de hacer nuestra vida más fácil, incluyendo acercarnos la posibilidad de interactuar con nuestra entidad bancaria, hacer compras desde la comodidad del hogar o, simplemente, consultar nuestra historia médica.

Pero la tecnología también conlleva determinados riesgos a los que hacer frente con serenidad. Además de las posibles consecuencias de intercambiar información personal en la red, el hecho de que cada vez sea más necesario contar con una conexión a internet, y ciertos conocimientos sobre cómo utilizar aplicaciones móviles o servicios digitales, está empujando a una parte de la población fuera del sistema, negando así importantes derechos como el de contar con una identidad digital que permita llevar a cabo cualquier trámite en línea.

Este problema, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUHIT), puede dejar a más de 23 millones de mexicanos fuera del sistema por no contar con una conexión a internet. Por ello, es responsabilidad de todos buscar la forma de que estas personas que “no existen digitalmente” puedan ejercer sus derechos fundamentales y participar plenamente en la economía moderna.

Jesús Aragón

En este escenario, la tecnología biométrica puede ser una herramienta trascendental al servicio de la gente. Esta tecnología permite verificar la identidad del usuario sin necesidad de contar con un celular de alta gama o una conexión a internet especialmente estable, lo que permite acceder a los servicios digitales en cualquier parte, incluso en comunidades especialmente vulnerables.

Más allá del hecho de verificar que el usuario que intenta abrir una cuenta bancaria es realmente quien dice ser, o evitar que un tercero pueda valerse de información crítica para llevar a cabo un fraude –y causar un impacto económico importante–, lo cierto es que la biometría puede tener un impacto positivo realmente importante en la sociedad. Por poner un ejemplo: en México se produjeron, hasta noviembre, cerca de 30.000 delitos contra la libertad personal, que incluyen el secuestro o el robo de personas. Sin embargo, esta cifra podría ser mucho más alta, si atendemos a los datos de las organizaciones sociales que se encargan de este importante problema.

Gran parte de estos delitos comienzan cuando el usuario cede sus datos personales sin ninguna verificación en redes sociales o servicios de juego en línea. Esta información no podría llegar a los delincuentes si se utilizasen únicamente sitios y servicios validados por las autoridades, y si nunca se compartieran datos personales sin haber validado la identidad del usuario.

Si nos ponemos en la terrible situación de que los delincuentes roben o secuestren a algún miembro de una familia, la biometría puede resultar en un auténtico escudo social frente a las consecuencias de este hecho, y contribuir a la recuperación o rescate de la víctima. Contar con las credenciales digitales del usuario es vital en caso de que la víctima intente, coaccionada o no, cruzar una frontera, dar de alta cualquier servicio que necesite la verificación de identidad del usuario o hacer una transacción económica en su banco, haciendo posible alertar inmediatamente a las autoridades de cualquier parte del mundo.

Para garantizar que la persona cuyas huellas se utilizan es realmente quien dice ser se utiliza la prueba de vida pasiva; es decir, que el usuario no necesita llevar a cabo algún movimiento o acción predefinida para detectar si se trata de una persona real y no un doble digital, o si se está utilizando un molde de silicona con las huellas. Para hacer el proceso aún más sencillo, hay alternativas que ya utilizan el celular del usuario como herramienta de captura y procesamiento de esta información, lo que facilita su uso en cualquier lugar y momento, en condiciones de seguridad.

Garantizar la seguridad de las personas frente a cualquier posible delito debe ser la prioridad. Y consolidar la biometría como estándar de seguridad puede ayudar a que se convierta en una herramienta para hacer el bien. Preparar, proteger y ayudar debería ser la verdadera finalidad de cualquier tecnología.

Jesús Aragón es cofundador y CEO de Identy.io, empresa de autenticación biométrica sin contacto. Antes de fundar Identy.io, ocupó cargos ejecutivos en Agnitio Voice ID, Hoyos Labs y Audience Inc., donde encabezó la estrategia corporativa, el desarrollo de negocios y la expansión internacional. Tiene más de dos décadas de experiencia en diversos sectores tecnológicos –incluyendo telefonía móvil, internet, software y seguridad–, así como en capital de riesgo (venture capital) y alianzas estratégicas. Es ingeniero eléctrico por la Universidad de Valladolid, con estudios de maestría por The Wharton School e INSEAD.

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