Ciberseguridad integral como defensa para el ecosistema digital mexicano

México tiene frente a sí el reto y al mismo tiempo la oportunidad de fortalecer su madurez en ciberseguridad. Apostar por un enfoque integral, continuo y alineado al negocio es el primer paso para construir un entorno digital más seguro, resiliente y confiable.

Cada febrero, el Día del Internet Seguro nos invita a reflexionar sobre cómo usamos la tecnología, cómo protegemos nuestra información y qué tan preparados estamos para enfrentar los riesgos del entorno digital. En un país como México, donde la digitalización avanza a gran velocidad —en banca, comercio, industria, salud y servicios— esta conmemoración deja de ser simbólica para convertirse en una llamada urgente a la acción.

Durante los últimos años, el país ha escalado posiciones entre los más atacados de América Latina, muestra de ellos es que México sufrió 237,000 intentos de ataque de ransomware entre agosto de 2024 y julio de 2025, consolidándose como el segundo país más atacado de América Latina, de acuerdo con Kaspersky.

La sofisticación de las amenazas, impulsada por automatización e inteligencia artificial (IA), ha cambiado las reglas del juego: ya no se trata de ataques indiscriminados, sino de campañas dirigidas, persistentes y diseñadas para explotar vulnerabilidades específicas en aplicaciones, identidades, infraestructuras y personas.

Si bien, México alista su Plan Nacional de Ciberseguridad y tiene la intención de presentar una Ley General de Ciberseguridad, impulsados por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), hoy las organizaciones deben pensar en la ciberseguridad como un pilar estratégico más que como solo un conjunto de herramientas técnicas. La seguridad digital debe concebirse como una estrategia integral, alineada con los objetivos del negocio y capaz de proteger los sistemas, la continuidad operativa, la reputación y la confianza de clientes y usuarios.

Entre los principales errores que cometen las empresas en este tema se encuentra: abordar la ciberseguridad de manera reactiva. Detectar vulnerabilidades cuando el daño ya está sólo se traduce en pérdidas económicas, interrupciones del servicio y afectaciones reputacionales difíciles de revertir. Frente a ello, cobra relevancia un enfoque preventivo, basado en la gestión continua de la exposición al riesgo, que permita identificar, priorizar y mitigar amenazas antes de que puedan ser explotadas.

Desde esta perspectiva, la ciberseguridad moderna integra múltiples capas: protección de aplicaciones desde el desarrollo, control de identidades y accesos bajo modelos de Zero Trust, monitoreo permanente de infraestructuras y detección temprana de comportamientos anómalos mediante analítica avanzada e IA. No se trata de sumar controles, sino de orquestarlos de forma inteligente, con visibilidad end-to-end y capacidad de respuesta en tiempo real.

Otro punto crítico es el factor humano. El Día del Internet Seguro también pone el foco en las personas como primera línea de defensa. Phishing, ingeniería social y uso indebido de credenciales siguen siendo algunas de las principales puertas de entrada para los atacantes. Por eso, los programas de concientización y entrenamiento en ciberseguridad ya no son complementarios: forman parte esencial de cualquier estrategia de protección sostenible. Una cultura organizacional informada y alerta reduce significativamente la superficie de ataque.

A esto se suma un desafío emergente: la adopción acelerada de IA dentro de las organizaciones. Si bien esta tecnología es una aliada poderosa para detectar amenazas, automatizar respuestas y fortalecer la seguridad, también introduce nuevos riesgos si no se gestiona adecuadamente. Proteger los ciclos de vida de la IA —desde los datos y modelos hasta los agentes y servicios— es clave para evitar la corrupción de información, uso indebido o decisiones automatizadas sin control.

En este escenario, la ciberseguridad deja de ser un freno a la innovación para convertirse en un habilitador del crecimiento digital. Las organizaciones que integran la seguridad desde el diseño, que monitorean su exposición de forma continua y que desarrollan capacidades internas para anticipar riesgos, están mejor preparadas para innovar con confianza.

El Día del Internet Seguro no debería limitarse a una fecha en el calendario. Es una oportunidad para que empresas, gobiernos y usuarios reflexionen sobre el estado real de su seguridad digital y tomen decisiones estratégicas. En un ecosistema cada vez más interconectado, la pregunta ya no es si una organización será atacada, sino qué tan preparada está para prevenir, detectar y responder.

México tiene frente a sí el reto y al mismo tiempo la oportunidad de fortalecer su madurez en ciberseguridad. Apostar por un enfoque integral, continuo y alineado al negocio es el primer paso para construir un entorno digital más seguro, resiliente y confiable. Porque un internet verdaderamente seguro no se logra solo con tecnología, sino con estrategia, cultura y visión de largo plazo.

Sobre el autor: Matias Szmulewiez lidera la práctica de Ciberseguridad de Baufest. Matías es un profesional en ciberseguridad con más de 25 años de experiencia en empresas tecnológicas de vanguardia. Combina profundos conocimientos técnicos con una sólida visión estratégica de negocios para impulsar iniciativas clave a través de la tecnología y lograr un crecimiento sostenible.

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