Descubra el mundo que hay detrás de las aplicaciones

Además de la idea inicial, el talento, los desarrolladores o los diseñadores de UI, en la creación de una app intervienen la tecnología, el código fuente y las bases de datos, entre otros.

Las tendencias actuales para el desarrollo de aplicaciones móviles siguen la línea de años anteriores, con una adopción generalizada de la inteligencia artificial y propuestas orientadas a la conectividad 5G, de acuerdo con Carlos Herrera, director general en Gameloop.

Además, se busca mejorar la interacción con estas aplicaciones, haciéndola cada vez más intuitiva y rápida, explica el ejecutivo, en tanto que la aparición de nuevos productos como dispositivos plegables y la expansión de la tecnología en la nube y la creciente demanda de aplicaciones conectadas con dispositivos inteligentes, plantean desafíos para estos desarrollos.

“Paralelamente, sectores como el de comestibles, delivery, entretenimiento móvil y comercio electrónico están experimentando un crecimiento explosivo, lo que hace que la seguridad se convierta en un aspecto crítico a tener en cuenta. También es importante destacar la proliferación de herramientas para el desarrollo de aplicaciones, que van desde soluciones nativas hasta el uso de plataformas como Flutter, e incluso herramientas no code que facilitan el proceso de creación de aplicaciones o el ahorro de costos”, afirma Herrera.

Al respecto, Darío Arcos, codirector general & CEO de G-Lab, indica que detrás de las aplicaciones, ya sean móviles o web, se encuentra una combinación sofisticada de tecnología, diseño y funcionalidad, que incluye la arquitectura de software, la programación, las bases de datos, las interfaces de usuario y los servicios en la nube que permiten que las aplicaciones funcionen de manera efectiva. Cada aplicación es el resultado de un proceso de desarrollo que involucra a ingenieros, diseñadores y expertos en experiencia de usuario.

En ese sentido, el ingeniero Flower Burgos, Dev Manager en Inmov SAS, afirma que “cuando deslizamos el dedo por la pantalla de nuestro smartphone o hacemos clic en una aplicación de nuestra computadora, raramente nos detenemos a pensar en la gran maquinaria que opera detrás de escena. Sin embargo, cada aplicación es el resultado de una confluencia de ideas, talento y tecnología”.

Allí, para él, entran en juego la idea –pues todo comienza con un destello de inspiración y cuando una persona o un grupo identifica una necesidad no satisfecha o una manera de hacer las cosas mejor, más rápido o divertido– y el talento de:

  • los desarrolladores (arquitectos digitales que traducen ideas en código),
  • los diseñadores de UI (artistas que dan vida y color a la aplicación, garantizando que sea visualmente atractiva),
  • los especialistas en UX (psicólogos de la interfaz, centrados en garantizar una experiencia fluida y amigable para el usuario),
  • los administradores de bases de datos (guardianes de la información, que garantizan que los datos estén seguros y accesibles),
  • los especialistas en seguridad (vigilantes que protegen las aplicaciones contra amenazas y vulnerabilidades) y
  • los gestores de proyecto (directores de orquesta que sincronizan todos los elementos para crear una aplicación cohesiva).

Eso en cuanto al capital humano, pero a esta magia se suman los aportes de la tecnología, el código fuente (el alma que da vida a la aplicación), las bases de datos, los servidores, las APIs, frameworks y bibliotecas, además de la evolución continua.

“En resumen, la próxima vez que abra su aplicación favorita, tómese un momento para apreciar la maravillosa combinación de ideas, personas y tecnología que la hicieron posible. ¡Es un mundo fascinante detrás de cada icono en tu pantalla!”, exalta Burgos.

Tendencias para el desarrollo de apps

Según Darío Arcos, entre las tendencias actuales para el desarrollo de apps está el uso de plataformas low-code y no-code que permiten crear apps sin necesidad de conocimientos avanzados de programación. Estas plataformas facilitan el desarrollo rápido y ágil de apps, así como su personalización y escalabilidad e incluso la adopción de la computación en el borde (edge computing), que acerca el procesamiento de datos a la fuente de generación de datos, como los dispositivos IoT o las propias apps móviles. Esto mejora el rendimiento, la eficiencia y la seguridad de las apps, así como la experiencia de usuario.

Así mismo, la integración de la IA y el aprendizaje automático en las apps permite ofrecer funciones avanzadas, como el reconocimiento de voz, la visión por computadora, el análisis predictivo o la personalización. Estas tecnologías permiten a las apps adaptarse a las necesidades y preferencias de los usuarios, así como optimizar sus procesos y resultados.

También está el desarrollo de aplicaciones web progresivas (PWA), que combinan lo mejor de las apps nativas y las web. Las PWA son apps web que se pueden instalar en el dispositivo del usuario y que ofrecen una experiencia similar a una app nativa, con funciones como notificaciones push, acceso sin conexión o icono en la pantalla de inicio. Las PWA tienen ventajas como una mayor velocidad, menor consumo de datos y mayor alcance.

“Otra tendencia es la modernización de las aplicaciones existentes para adaptarlas a un modelo centrado en la nube. Esto implica migrar las aplicaciones a la nube o recompilarlas para aprovechar las ventajas que ofrece esta tecnología, como la escalabilidad, la flexibilidad y la seguridad”, explica el codirector general & CEO de G-Lab.

En esa línea, Burgos sostiene que el desarrollo de aplicaciones es un sector en constante evolución y que las tendencias cambian constantemente. En 2023, se espera que las siguientes tendencias tengan un impacto significativo en el desarrollo de aplicaciones: inteligencia artificial y aprendizaje automático (IA/ML), que están transformando la forma en que se desarrollan las aplicaciones porque las apps que integran IA/ML pueden ofrecer experiencias más personalizadas, precisas y eficientes; internet de las cosas (IoT), que está conectando cada vez más dispositivos inteligentes, y cuyas aplicaciones deben ser capaces de recopilar y analizar datos, e interactuar con ellos de forma segura.

Además, los desarrolladores de aplicaciones deben ser capaces de crear aplicaciones que funcionen en una variedad de dispositivos, sistemas operativos y plataformas, y las herramientas de desarrollo multiplataforma están haciendo que esto sea más fácil que nunca. Por supuesto, la seguridad también es una tendencia muy importante, pues proteger los datos siempre será una prioridad.

En cuanto a la UI, un estilo de diseño que se ha popularizado es el Dark Mode, que ofrece una alternativa visual que es más fácil para los ojos en entornos con poca luz y puede ahorrar batería en ciertos dispositivos.

Bajo código y sin código

Como se mencionaba antes, una de las tendencias de la actualidad tiene que ver con los denominados low-code y no-code, entendidos como enfoques de desarrollo de software que permiten crear aplicaciones con un menor nivel de programación tradicional, lo que facilita el proceso para personas con diferentes niveles de habilidades técnicas.

Carlos Herrera de Gameloop precisa que el primero involucra un nivel moderado de codificación a través de una plataforma o entorno que incluye componentes predefinidos y herramientas visuales para crear aplicaciones de manera más rápida y eficiente que con programación tradicional, lo que es especialmente útil para acelerar el desarrollo de aplicaciones empresariales y agilizar los procesos de negocio.

El no-code, a su vez, permite a personas sin experiencia en programación crear aplicaciones utilizando interfaces visuales y herramientas de arrastrar y soltar, es decir, que no se requiere ningún conocimiento de codificación. El modelo sin código es especialmente popular en entornos empresariales donde los usuarios finales pueden crear soluciones personalizadas para sus necesidades específicas sin depender de un equipo de desarrollo.

“El enfoque low-code y no-code ofrece varias ventajas. Por un lado, agiliza el desarrollo de aplicaciones reduciendo el tiempo y los recursos necesarios para llevar a cabo proyectos. También fomenta la participación activa de los usuarios finales, lo que aumenta la eficiencia y agilidad operativa. Esta flexibilidad es especialmente valiosa en entornos con escasez de desarrolladores de software, permitiendo a personas con menos experiencia crear aplicaciones de manera efectiva”, puntualiza Herrera.

Darío Arcos dice que algunas de las ventajas que ofrecen estos enfoques son:

  • agilidad, pues facilitan el desarrollo, permitiendo iterar y modificar las apps con facilidad, adaptándose a los cambios o requerimientos del mercado o de los usuarios,
  • productividad, ya que los desarrolladores pueden crear más apps en menos tiempo, aprovechando los recursos y componentes disponibles,
  • escalabilidad, gracias a que posibilitan escalar las apps según la demanda, pues suelen estar basados en la nube o integrados con ella y
  • accesibilidad, al democratizar el desarrollo de apps.

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